Por Daily Sánchez Lemus

“La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa polÃtico”.
“Él es, de espontáneo nacimiento, la grande obra pública. Es, sin más mano personal que la que echa el hierro hirviente al molde, la revelación de cuanto tiene de sagaz y generosa el alma cubana”.
“Los partidos polÃticos que han de durar; los partidos que arrancan de la conciencia pública; los partidos que vienen a ser el molde visible del alma de un pueblo, y su brazo y su voz; los partidos que no tienen por objeto el beneficio de un hombre interesado, o de un grupo de hombres, -no se han de organizar con la prisa indigna y artificiosa del interés personal, sino, como se organiza el Partido Revolucionario Cubano, con el desahogo y espontaneidad de la opinión libre (…) a veces, esperar es morir. A veces, esperar es vencer. Y esto ha sucedido en el Partido Revolucionario Cubano”.
La historia lo enseña y las tradiciones de lucha lo avalan… 125 años después, en Cuba seguimos apostando por la unidad en torno a un solo Partido, el que nació también en medio de la lucha y que tiene como misión primera la de nuclear las fuerzas creadoras y de vanguardia de la Revolución.
El entrecomillado ¿De que fuente lo extrajo?, es muy interesante para las clases de Historia de Cuba