
A esa sensación de tener en mente nuevos propósitos y alistarnos a renovar impulsos y anotar de una vez en la lista de «hecho», viejas y nuevas metas, algunos le llaman –no sin razón– espÃritu de fin de año. Son dÃas de recapitular y proponer (nos), buenos deseos en los que nunca falta el estar y mantenerse saludable.
Hace un año atrás, en lo que era la antesala del 2017, le sugerÃamos no solo desear tener salud, sino ser el primer responsable con el autocuidado de esta. «Nadie como uno mismo para velar por ella», insistÃamos entonces.
Un consejo que no caduca, y menos cuando el 2018 nos toca la puerta, y los dÃas del final del calendario se caracterizan por ser agitados y festivos.
AsÃ, con ese mismo espÃritu de celebrar lo bueno que se tiene y lo que está por venir, disfrute, pero con moderación.
Recuerde que esta temporada es propicia, si nos descuidamos, a que ocurran incidentes desagradables que arruinarÃan la alegrÃa.
Precaución serÃa la palabra de orden. Nada de limitarse, solo tener el cuidado necesario con la higiene, conservación y preparación de los alimentos, por ejemplo, y prestar además particular atención a la calidad de aquellos que adquiera en la calle.
No deje de preparar junto a su familia las cenas tradicionales, pero no se pase, sobre todo con la sal, y balancee la dieta.
Tenga cuidado en la preparación de los platillos y en el uso de utensilios de cocina. No se exceda en grasas, dulces o ingredientes irritantes como el picante, para aquellos que tanto les gusta. Y no hay por qué dejar de realizar algún tipo de actividad fÃsica. Si sus amigos o familiares viven cerca, podrÃa, por qué no, ir a su encuentro caminando.
Modere el consumo de bebidas alcohólicas. Regresar a nuestra casa después de celebrar, en horas de la madrugada, representa un gran peligro, ya sea por el desvelo o por haber ingerido bebidas alcohólicas. Los accidentes se encuentran entre las principales causas de hospitalización en estas fechas, por lo cual es una máxima que conduzca con precaución.
Evite sobrecargar de pasajeros el vehÃculo, los excesos de velocidad y las distracciones, como el celular.
Vigile constantemente a los pequeños de casa. Recuerde que los accidentes no ocurren «tan al azar». Cuide su felicidad y la tranquilidad familiar.
Estas medidas no le restan tiempo a su disfrute, y sÃ, además de evitar daños, contribuyen a incidir en el fortalecimiento de la cultura de prevención, y en la adopción de conductas seguras para no tener que lamentar accidentes y lesiones.
Y sobre todas las cosas, no olvide en estos dÃas, y como camino al nuevo año que comienza, la armonÃa y la comprensión. Ello está en la base de la buena salud y la felicidad.