Por Cristina Escobar

El hombre más fuerte de Rusia, el más conocido, el candidato sin rivales que se le comparen, Vladimir Putin ganó de nuevo las elecciones en el paÃs euroasiático con una aplastante victoria 76,69 por ciento de los que votaron.
El que más cerca estuvo fue el millonario del Partido Comunista, Pável Grudinin, al que Putin le sacó 50 puntos porcentuales de ventaja. Realmente no habÃa muchas sorpresas en estos comicios, donde podÃa preverse fácilmente que el sucesor de Boris Yeltsin, el ex agente de la KGB, el presidente ya tres veces, y que ocupará el Kremlin hasta el 2024.
Poco más del 60 por ciento fue a las urnas, en lo que el gobierno ruso organizó para que fuese una fiesta familiar. Algo inédito para muchos rusos. Una jornada tranquila, con algunos incidentes reportados de fraude, que terminó con la anulación de las urnas, y también el Comité Electoral Central sufrió un ataque cibernético, que fue neutralizado.
Fuera de eso han sido unas elecciones que han dado un claro mensaje al mundo: la mayorÃa de los rusos apoya a Putin, y a pesar de los problemas internos que permanecen, y las agresiones desde el exterior, Rusia avanza en un ambiente de estabilidad polÃtica. Algunos no durmieron bien de este lado del mundo tras conocerse la noticia.
Y es que Rusia sigue siendo el lobo en el cuento de la guerra frÃa que se teje desde Washington. ¿dónde radica el éxito de Putin? Primero, los rusos asocian prosperidad con este hombre de origen humilde nacido en un pequeño apartamento que compartió con sus padres hasta su adultez en San Petersbursgo.

En 1992 33,5 por ciento de los rusos vivÃan bajo el umbral de la pobreza, en 2016 esa cifra era bien diferente, 13,4 por ciento. Las penurias del perÃodo especial a lo ruso, tras la caÃda del campo socialista, en los 90 son temidas por la mayorÃa, y consideran que Putin es el estadista que sabrá no volver jamás a esos duros años.
Pero quizás su logro más importante ha sido renovar el sentimiento patriótico, y recuperar la historia, o partes convenientes, para aglutinar a grandes mayorÃas que hoy se sienten orgullosos de ser rusos. Ni europeos ni asiáticos, somos una civilización única afirman. De una crisis de identidad, un desmembramiento nacional tras las rupturas que ocasionó la desaparición de la Unión Soviética, seguido por un gobierno muy influido por la oligarquÃa, Putin propuso algo distinto, y devolvió la autoestima al pueblo ruso.
A la vez ayudó a Bashar al Assad contra los terroristas, y unió Crimea, lo cual incomoda hasta hoy a Ucrania, y a Washington. Para los rusos esto ha significado: orgullo de pertenecer a ese gran paÃs. Esto no son solo palabras, ha estado acompañado por una agresiva y efectiva campaña de comunicación. Desde fotos de Putin sin camisa pescando en la Siberia, la presentación de armas de altÃsima tecnologÃa, o la organización del Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, y pronto el Mundial de Fútbol en Rusia.
Superaron con creces los modelos comunicativos de antaño, para actualizarse y tener por ejemplo uno de los medios de prensa alternativos más importantes del mundo: Russia Today. No ha sido un camino fácil. Sobre el Kremlin pesan problemas internos como los derechos de las mujeres, y la normalización de la diversidad sexual sigue siendo una meta lejana.

Estados Unidos por un lado retoma a Rusia como el enemigo, mientras Trump no duerme porque dicen que Moscú lo ayudó a ganar las elecciones. Por un lado ponen sanciones, por otro Trump dice que admira a Putin, cuando se tejen toda suerte de teorÃas de la conspiración.
Rusia es el paÃs más grande del mundo, ha funcionado mejor en su historia bajo liderazgos con determinados niveles de centralización, y parece que los 56 millones de rusos que votaron por Putin confÃan en eso. No es un paÃs perfecto, y es un imperio, con todo lo que ello implica. Lo que pasó ayer en Rusia es una buena noticia para muchos y una muy mala para otros.
Los que todavÃa viven la ilusión del mundo unipolar o estuvieron felices con la jornada pacÃfica de ayer en toda Rusia. Pero yo creo que es una buena noticia, primero porque Rusia es un paÃs soberano, que no se pliega a los intereses de Estados Unidos, decide su camino, decide sus amigos, y representa un lÃmite al poderÃo de Occidental.
Putin es la figura que aglutina, que une, que proporciona estabilidad en la Rusia capitalista. La mayorÃa de los rusos emitieron su opinión inequÃvoca: él es el lÃder que queremos, asà que habrá Putin para rato.