Por Cristina Escobar

Dentro de pocas semanas sesionará la VIII Cumbre de las Américas, que sucederá en Lima, Perú. Como en ocasiones anteriores, habrá una parte del encuentro que será al más alto nivel, y también una Cumbre de los Pueblos, asà como un Foro de la Sociedad Civil. Las expectativas crecen sobre todo teniendo en cuenta la compleja situación regional.
Quizás la acción de mayor coherencia, y empuje que han tenido estas Cumbres fue determinar que sin Cuba no habrÃa un encuentro más. Recordemos que desde los primeros años de la Revolución estuvo claro cuál iba a ser la relación entre la OEA y Cuba.
La OEA fue entonces, y hasta hoy, un representante de la derecha internacional, y repitió a coro con Washington que la Cuba socialista y revolucionaria no cumplÃa con los estándares que ellos comprenden como legÃtimos. Por tanto, podÃa estar la dictadura argentina que desapareció a 20 mil personas por razones polÃticas, o el Chile de Pinochet.
Pero la Cuba que logró su independencia definitiva, que tenÃa que forjar otras alianzas, tomar caminos que hicieran sostenible su independencia, ese paÃs no era bienvenido. Y desde que esa confrontación se hizo insalvable, no estuvimos más en los predios de la OEA.
En los 90 crean entonces estas Cumbres, la primera en Miami, desde entonces Cuba estuvo excluida. Hasta que, en 2015, tras las presiones de la mayorÃa de los gobiernos, Cuba respondió a la invitación del entonces presidente panameño Juan Carlos Varela. El encuentro entre los presidentes Raúl Castro y Barack Obama fue el plato fuerte de un encuentro que tuvo también foros paralelos.
La OEA puso a sus representantes de Cuba, usted lo recordará: el asesino del Che, cubanos que hace mucho tiempo no viven en Cuba y cobran por maldecir de su paÃs de origen, y otras figuras conocidas por la OEA, pero no por los cubanos. Para ellos no fue un Foro tan cómodo como los de antes, aquella vez en la capital istmeña sà estuvo la genuina sociedad civil cubana, lo que significan organizaciones a las que pertenece usted, y varias personas de su familia, serán esos representantes los que estuvieron entonces y que mañana tendrán su voz en la sede de los trabajadores cubanos, donde se reunirán para concertar prioridades, y organizar el trabajo del Foro que será en Lima.
Hay mucho que decir, todavÃa nuestro paÃs sufre la manipulación y la desinformación intencional por parte de los medios de prensa, y la verdad de Cuba no ha de ir en boca de quien la vende, sino de quien la siente, y la defiende. También habrá que estar para contar sobre la Venezuela de los venezolanos que volvieron a ser importantes gracias a Chávez, o si no dejaremos que sean los prófugos de la justicia los que hablen, esos que exhortan a la violencia, los que quieren ser inmensamente ricos, y levantar altos muros para no ver la pobreza inevitable de la concentración de la riqueza.
No podemos olvidar que alrededor de Venezuela se concentran los mayores esfuerzos para derrocar a un gobierno tan legÃtimo que ni con tanto esfuerzo, dinero y difamación han logrado derrocarlo. No será fácil, de sur a norte, de este a oeste, gobiernos en algunos casos ilegÃtimos, de extrema derecha, golpeados por la corrupción, que se tambalean en sus sillas presidenciales, que postergan los intereses del pueblo, para satisfacer los de las élites tradicionales.
Todo esto son más razones para ir a Lima, para estar en la Cumbre de los Pueblos, para hablar de qué preocupa a las mayorÃas, para que se acuerden de que todos pertenecemos a América. A eso va la Sociedad Civil Cubana a este Foro, sin el visto bueno de la OEA, que ya se sabe a quién prefiere. Irán los cubanos de Cuba, y allà estarán como un derecho conquistado que no debemos perder.