D’Souza se declaró culpable en 2014 de un fraude de financiación de campaña por el cual fue sentenciado a cinco años de libertad condicional, incluidos ocho meses de trabajos comunitarios y una multa de 30 mil dólares.
La condena contra el conservador de 57 años se debió a que en 2012 intentó donar a través de otras personas 20 mil dólares a la campaña de la republicana Wendy Long, quien se postuló sin éxito para el Senado.
Ya él y su esposa habÃan dado a la candidata cinco mil dólares cada uno con anterioridad, cuando en ese momento la ley establecÃa que ese era el lÃmite máximo para una contribución individual.
El perdonado por el gobernante se ha caracterizado por las arremetidas contra lÃderes liberales y su libro más reciente se titula ‘La gran mentira: exponiendo las raÃces nazis de la izquierda estadounidense’.
Las posturas y pronunciamientos más controvertidos de D’Souza incluyen ataques contra figuras universalmente admiradas como Rosa Parks, o burlas sobre los sobrevivientes del tiroteo masivo ocurrido el 14 de febrero en una escuela secundaria de Parkland, Florida.
Pero más allá de lo cuestionable de este indulto en particular, lo que parece alarmar ahora a varios sectores estadounidenses es ver un patrón en algunos de los perdones del mandatario -cinco hasta el momento- y en los que ya anunció que podrÃa conceder próximamente.
El primero de ellos benefició en 2017 al alguacil Joe Arpaio, un fuerte partidario de Trump que estaba condenado por ignorar una orden de la corte en un caso de perfil racial contra inmigrantes latinos.
Asimismo, este año el gobernante indultó al exmiembro de la Armada Kristian Saucier, quien en 2016 fue sentenciado por sacar fotos en el interior de un submarino nuclear; y a Lewis Libby, exfuncionario del Gobierno de George W. Bush imputado como parte del caso de la filtración de identidad de una agente de inteligencia.
Cada uno de esas decisiones mostró motivaciones polÃticas, y el único que parece escapar de ese perfil fue el concedido póstumamente al exboxeador Jack Johnson, aunque incluso en ese caso criticó a Obama por no haber procedido de ese modo antes.
A todas esas medidas se une que, según dijo el propio presidente, está considerando favorecer de ese modo a la empresaria y presentadora de televisión Martha Stewart, quien fue sentenciada en 2004 por cargos de conspiración, obstrucción de la Justicia y falso testimonio sobre comercio de acciones.
La mujer enfrentó una condena de cinco meses en prisión tras ser procesada por quienes los medios califican como la némesis de Trump, el exdirector del Buró Federal de Investigaciones James Comey.
Además, el mandatario adelantó que se plantea seriamente reducir la pena que cumple el exgobernador demócrata de Illinois Rod Blagojevich por cargos de corrupción.
El polÃtico, quien en una ocasión apareció en el programa televisivo de Trump Celebrity Apprentice y cumple una pena de 14 años de cárcel, fue procesado por el exabogado y fiscal especial Patrick Fitzgerald, quien en la actualidad es uno de los letrados de Comey.
‘A diferencia de otros presidentes que usaron su poder de perdón para corregir injusticias, Trump lo ha usado casi exclusivamente para repartir favores a la derecha’, consideró el diario The Washington Post.
En un artÃculo de opinión aparecido en el periódico se señaló que el hecho de perdonar a D’Souza, ‘es una prueba más de que este presidente pasa gran parte de su tiempo actuando como un trol de la derecha alternativa en Internet, cuyo mayor placer proviene de encontrar formas de provocar a los liberales’.
A su vez, Los Angeles Times indicó que el gesto hacia el escritor es el último ejemplo de un patrón de uso de la autoridad para beneficiar a las personas con problemas legales en función de su capricho polÃtico o conveniencia.
Varios crÃticos del jefe de Estado sugirieron que con estos indultos Trump estarÃa mandando una señal a sus socios implicados en la investigación sobre las elecciones de 2016 de que ellos mismos podrÃan recibir perdón ejecutivo.
La posibilidad de que envÃe un mensaje a los testigos en una investigación criminal sobre su campaña es extremadamente peligrosa. En Estados Unidos nadie está por encima de la ley, escribió en Twitter el senador demócrata Mark R. Warner.