Por Lianet Leandro López
La necesidad de incluir el enfoque medioambiental y de desarrollo sostenible en varios artÃculos del Proyecto de Constitución fue un planteamiento recurrente en el debate sobre el texto del colectivo de la delegación del Ministerio de Ciencia, TecnologÃa y Medio Ambiente (CITMA) de la provincia de Camagüey.
En el análisis los trabajadores de esa entidad coincidieron en que en aquellos acápites relacionados con el desarrollo económico y social de Cuba, esa frase debiera sustituirse por la de desarrollo sostenible, pues es la que incluye la dimensión medioambiental en su concepto.
Lisbet Font Vila, jefa de la Unidad de Medio Ambiente del CITMA en Camagüey, señaló que el cuidado al entorno y el enfrentamiento al cambio climático no solo deben tenerse en cuenta desde el punto de vista de la obligación del Estado hacia su protección, como se reconoce en el ArtÃculo 86.
También deben observarse esas variables en otros artÃculos relacionados con la economÃa y la educación, en este último caso con el objetivo de fomentar la cultura ambiental y cÃvica desde edades tempranas, acotó la directiva.
La investigadora Migdalia Marà añadió que el proyecto para la próxima Carta Magna de la República de Cuba también deberÃa contener un acápite sobre la protección animal y abrir el camino hacia una ley futura en esa materia.
Otros temas que interesaron a los trabajadores de la delegación del CITMA en el territorio fueron los derechos laborales, la obligatoriedad del trabajo, los cambios en la estructura del Estado, y la necesidad de mantener en el proyecto de Constitución los principios de igualdad establecidos en el ArtÃculo 43 de la Carta Magna vigente.
En un aparte con la ACN, Andrea Armas RodrÃguez, diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y delegada del CITMA en Camagüey, calificó el debate como muy provechoso y democrático, y aunque se hicieron propuestas para perfeccionar el texto, predominó la aceptación hacia el espÃritu del proyecto.
El debate de ese colectivo evidenció una buena preparación de los trabajadores, quienes accedieron al documento no solo mediante el tabloide impreso, sino también a través de la red local de la entidad y mediante correo electrónico, e intercambiaron ideas desde que comenzó el proceso de consulta.
Existe un medio que no por natural ha seguido siendo común: El aire.
La necesidad de supervivencia del periodo especial llevó a la crianza de animales de corral en viviendas urbanas, génesis de la crianza a gran escala y sus graves consecuencias de agresión al aire que respiramos, invadido por la fetidez alarmante que parece no tener otro fin que el lucro desmedido, muy lejos del instinto de supervivencia que nos lleva a todos a tener animales de corral o mascotas que alegran nuestra existencia.
Semejante sucede con el espacio sonoro, otrora agredido a viva voz por juglares improvisados, y callejeros e indiscretos pregoneros, hasta llegar hoy al insoportable ruido de potentes altoparlantes portátiles y sistemas acústico que compiten con los vecinos para ganar la guerra de los decibeles.
Ruego a nuestros legisladores que ese vital espacio: el aire, forme parte del patrimonio común, y agredirlo, sea un grave delito.