Por Angélica Paredes López
Desde la Escalinata de la Universidad de La Habana hasta la Fragua Martiana, precisamente en el lugar donde estuvieron las canteras de San Lázaro, donde el joven José Martà sufriera el rigor del trabajo forzado durante su condena a presidio, las antorchas iluminaron la noche habanera como expresión de que Cuba no olvida su historia.
En la primera fila de la Marcha estuvo el General de Ejército Raúl Castro Ruz, vistiendo su uniforme de tantas batallas. Junto a Raúl, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel DÃaz-Canel Bermúdez. Dos hombres de generaciones distintas, pero comprometidos con el presente y el futuro de Cuba; dos lÃderes que son el sÃmbolo de la genuina continuidad de la Revolución cubana.
Primero fue el homenaje a Julio Antonio Mella, luego se entonaron las notas del Himno de la Patria y después se vieron las emotivas imágenes de video que ratificaron que Fidel Castro es el mejor discÃpulo de José MartÃ.

El orador de la marcha fue el presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Raúl Alejandro Palmero. Las primeras palabras fueron de solidaridad con las personas que sufrieron los severos daños ocasionados por el tornado que azotó a La Habana. Aseguró que los estudiantes universitarios de la capital, a partir de este martes, se incorporarán a las acciones de recuperación en los municipios afectados.
A la Revolución bolivariana y chavista también dedicó minutos de su discurso el lÃder universitario, y concluyó con una convocatoria para el 24 de febrero a votar Sà por la Constitución, un Sà aplastante ante la historia.
Si la primera Marcha de las Antorchas fue luz en el camino en los tiempos más oscuros de la Patria, 66 años después los jóvenes ratificaron su compromiso con Cuba y con las ideas que defendieron Martà y Fidel para seguir iluminando a toda la nación.
La marcha devino multitud compacta, unida, decidida a seguir construyendo el futuro de un paÃs que pertenece a todos.
Esta marcha expresó la voluntad de la juventud de Cuba de defender siempre el legado patriótico de José MartÃ, y la memoria del Comandante Fidel Castro, iniciador de esta tradición patriótica.



Si puedes hacer el bien, hazlo, pero eso no te hará mejor que los demás. Ganar confianza en ti mismo para encontrar la felicidad eterna.