Autor: Marco Velázquez Cristo
Cumplen 60 años de fundados los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE). Su embrión hay que buscarlo en el servicio de inteligencia del ejército mambà y en el aparato creado en el Ejército Rebelde para cumplir misiones de esa naturaleza. El 26 de marzo de 1959 nacieron e inmediatamente sus fundadores tuvieron que enfrentar la perfidia enemiga, teniendo como mejores armas su patriotismo y convicciones revolucionarias, su fidelidad al pueblo del que surgieron y a Fidel su forjador y guia. Con inteligencia y creatividad suplieron la falta de recursos técnicos y de preparación especializada sobre las misiones que tuvieron que asumir, a la vez que fueron construyendo una historia de calladas hazañas a lo largo de la cual entregaron generosamente su vida no pocos de sus miembros. Otros convertidos en héroes anónimos caminan por nuestras calles, sin que sepamos cuánto le debemos, quizás hasta la propia vida. Cuidaron a Fidel con particular celo, el enemigo se empeñó en quitarle la vida, ellos en preservarla. Una y otra vez hicieron fracasar los planes más pérfidos y malvados urdidos contra el Comandante invicto. Tensos vivieron sus viajes al exterior. Insertados en núcleos de hienas sedientas de sangre lo vieron pasar triunfante y esperanzador, aclamado por multitudes de pueblos hermanos; atentos, dispuestos a dar la vida si fuera necesario por protegerlo, oprimido el corazón por no poder victorearlo, buscando y encontrando la excusa precisa para tampoco gritarle una ofensa. Vencieron, Fidel sigue vivo. Asà también han estado, metidos en su papel de traidores entre el público en presentaciones de artistas cubanos allende los mares o en estadios donde han competido nuestros atletas, decididos a impedir cualquier acción que pudiera dañar su integridad fÃsica. Felices de escucharlos o verlos triunfar, tristes por no poder aplaudirlos o saludar.
Han salvaguardado nuestras fronteras y garantizado su inviolabilidad, labor anónima para la seguridad de nuestro pueblo y de sus dirigentes que, han cumplido con sencillez y fidelidad a la Revolución. Muchas han sido las noches en vela en lugares inhóspitos escudriñando la oscuridad en busca de un potencial transgresor. Su trabajo abnegado a frustrado intentos de penetración al territorio nacional que de haberse concretados pudieron habernos costado muchas pérdidas de vidas y de recursos materiales.
Han sufrido sin amilanarse cuando el inhumano enemigo a logrado sus execrables propósitos. Ante cada golpe su respuesta ha sido salir en busca del agresor y enfrentarlo. Como olvidar el criminal sabotaje en 1980 al CÃrculo Infantil Le Van Tam. Acto terrorista patrocinado por la CIA que, desató un incendio de grandes proporciones que puso en peligro la vida de más de 500 niños que no pasaban de los 6 años de edad. Ninguno falleció gracias a la rápida acción de las autoridades y del pueblo que espontáneamente se sumó a las labores de rescate. No hubo otros Le Van Tam, no porque nuestros desalmados adversarios renunciaran a repetir un hecho como ese, sino porque los hombres y mujeres de la Seguridad del Estado penetraron sus tenebrosas entrañas, descubrieron sus planes y se anticiparon a sus viles acciones haciéndolas fracasar, extendiendo para siempre su manto protector sobre el tesoro más preciado de la patria, nuestros niños. Tampoco se repitieron hechos como el crimen de Barbados, ni voladuras de barcos como La Coubre, ni volvieron a estallar bombas en los Hoteles, no porque la CIA, sus aliados y terroristas de Miami se hayan enmendado, sino porque ante ellos y sus macabros planes se ha alzado el escudo impenetrable de los Órganos de la Seguridad del Estado.
Hoy sus cobardes detractores respondiendo a la intención enemiga tratan de minar la confianza del pueblo en ellos. Como le es imposible borrar la limpia historia de las generaciones de combatientes que antecedieron a la actual o negar las infames acciones que tuvieron que ellos enfrentar, intentan crear la ilusión de que ya tales amenazas no existen y que la Seguridad del Estado dedica sus esfuerzos a vigilar y a reprimir el pueblo, al unÃsono hacen campañas con las que infructuosamente buscan desacreditar a los que hoy los enfrentan. Pero el concepto que tiene el pueblo de su brazo que sostiene el escudo que lo defiende de sus enemigos, no puede ser cambiado con nada, porque la fortaleza de ese brazo y la dureza de su escudo emanan de él.
La Seguridad del Estado fue, es y será una institución del pueblo integrada por muchos de sus mejores hijos, cuyos ojos insomnes miran vigilantes hacia quienes desean hacerle daño a la patria y robarnos los sueños. Sus éxitos en el enfrentamiento a la actividad de la CIA y de otros Servicios Especiales de paÃses aliados del poderoso vecino del norte, asà como a la de traidores y vendepatrias, han sido posibles porque en esa batalla se ha involucrado todo un pueblo que, bajo la guÃa de Fidel a sabido vencer a todos sus adversarios. Por eso al conmemorarse el 60 Aniversario de la creación de los OSE el pueblo al rendirle homenaje a sus combatientes, se lo está rindiendo a sus propios méritos, sin su apoyo y cooperación las glorias de hoy no hubiesen sido posibles.
Muchos son los héroes anónimos que bien merecen este bello reconocimiento y aunque el mayor ejemplo de sencillez y entrega, nuestro José MartÃ, que alimentó los valores de nuestro lÃder histórico Fidel Castro dijera…Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maÃz, es válido homenajear a quienes han dado y dan su vida por defender nuestro sueño de ser libres o morir. Excelente artÃculo de nuestro estimado amigo Marco Velazquez Cristo