El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha comentado el escándalo de corrupción que salpica a la oposición de su país y ha afirmado que “se robó toda la plata de la ‘famosa’ ayuda humanitaria de Estados Unidos”. Además, el mandatario ha indicado que estos políticos venezolanos se burlaron del Gobierno norteamericano al apropiarse de ese flujo de recursos para financiar sus operaciones en la frontera con Colombia.
Diversas son las reacciones de la dirigencia antichavista sobre las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, filtradas por The Washington Post hace pocos días. Lo que pareciera un descuido comunicacional pudiese ser, en realidad, una operación de distanciamiento del tren gerencial plutocrático que comanda la Casa Blanca para, como en otras ocasiones, hacer giros en su agenda y descartar a los decadentes operadores actuales.
De acuerdo con un reporte de Prensa Latina, Víctor Borda, presidente de la Cámara de Diputados de Bolivia, afirmó en el programa de televisión Polémica, que «la oposición no quiere elecciones, no quiere que el pueblo defina, decida democráticamente»
Desde el ascenso de Hugo Chávez al poder, Estados Unidos inició sus acciones para derrocarlo al no acepta un gobierno más con tendencias socialistas en América Latina, región considerada desde el siglo XIX como su patio particular.
Asesores de países imperiales le impusieron al excandidato presidencial Henri Falcón, de Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei, la tarea de desconocer el proceso electoral del pasado 20 de mayo para opacar su derrota en esa contienda, en la que apenas sacó el 21% de los más de nueve millones de votos válidos registrados.
Paralelo al foro donde Cuba expuso su informe nacional ante el Examen Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos, otro evento acontecía. Líderes cubanos contrarrevolucionarios, fabricados con ingredientes como la mentira y el dinero en grandes proporciones, discutían otro informe para denunciar supuestas violaciones de DD.HH. realizados por el gobierno de la Isla, con la intención de vociferar y fingir un rescate de libertades para los cubanos.
Para destruir un sistema político y derrotar un proyecto social adverso, el imperialismo utiliza, como parte de la Guerra No Convencional (GNC), a personas con ideologías compatibles con ese fin.
La llamada oposición venezolana, además de insustancial, contradictoria e incoherente, como ha sido siempre, ha rehuido de manera sistemática toda posibilidad de identificación con corriente de pensamiento alguno que permita definir con claridad su ubicación en el espectro ideológico.
Si se pretende dar una batalla política, el paso número uno, el esencial, es conocer las reglas del juego; y ese es otro de los problemas que enfrenta aparentemente la oposición venezolana, y digo aparentemente, porque no parece desconocimiento, sino intenciones de pasar por encima de las leyes para, cuando la justicia entre en escena a poner orden y las cosas en su lugar, entonces tener combustible para crear un nuevo escándalo. Por Oliver Zamora.
Por mucho que oculten sus intenciones y se pinten de santos, los opositores venezolanos buscan por encima de todo una vía para destruir a la Revolución Bolivariana iniciada por el comandante Hugo Chávez.