Por Francisco Arias Fernández

Títeres de EE.UU. junto al mercenario Guaidó y el Duque anfitrión, que llevó las órdenes de Trump para el 23.2.
El mercenario de Washington, elegido para encabezar los pretextos de intervención militar”, Juan Guaidó, principal promotor del caballo de Troya de la sospechosa ayuda humanitaria por corredor militar norteamericano, después de atizar las provocaciones intervencionistas, que generaron enfrentamientos y violencia contra las autoridades venezolanas, siguió su guión con un llamado a la guerra que ha recibido rotundo rechazo internacional.
Por su parte, el otro peón de Washington el presidente colombiano Iván Duque, apoya el llamado a la guerra calificando lo que él mismo fabricó en la frontera como “barbarie” de la parte venezolana. Encajillos para la satanización del gobierno chavista y la justificación de los bombardeos yanquis.
Al respecto el vicepresidente de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela, Jorge Rodríguez, denunció este domingo que la extrema violencia originada en la frontera colombo venezolana, específicamente en el Puente Internacional Simón Bolívar, contó con la complicidad de funcionarios de la policía colombiana y del gobierno de Iván Duque.
“Todo lo que ocurrió fue del lado colombiano con complicidad de la policía y el gobierno de Iván Duque, hay fotos de los guarimberos al lado de la policía”, señaló en rueda de prensa con medios nacionales e internacionales para desmontar los falsos positivos ejecutados por la derecha con el pretexto de ingresar una supuesta ayuda humanitaria.
Refirió que los camiones que contenían la “ayuda” que entregarían salieron desde un punto de Cúcuta pero jamás llegaron a Venezuela. “Los guarimberos se mudaron a Cúcuta y ellos mismos quemaron los camiones”, argumentó al mostrar videos de las acciones violentas ocurridas en el lado colombiano de la frontera.
Rechazo a la invasión
Al fracasar en sus planes sabatinos, tras el intento fallido de introducir la provocativa “ayuda humanitaria” desde Colombia y Brasil, Guaidó se dirigió a las instancias internacionales que le han apoyado desde el primer momento, con Estados Unidos y Colombia a la cabeza, para pedir de nuevo su ayuda. Esta vez, en términos que aparentemente van más allá del respaldo simbólico o logístico.
Fiel al dictado de la embajada estadounidense en Caracas y las frases de su jefe en Washington, ha repetido que “Debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación” en franca incitación a la agresión militar contra su país.
El excandidato presidencial y líder del movimiento Colombia Humana, Gustavo Petro, condenó inmediatamente la actitud del autoproclamado presidente encargado de Venezuela, de contemplar una intervención militar en su propio país.
“En nombre de millones de colombianos que quieren la paz de Colombia le solicito a Guaidó ponerse del lado de la paz, no incitar una invasión que sería el suicidio de Latinoamérica y que quemaría en la violencia mi propio país”, expresó en Twitter el actual senador.
Petro criticó que el líder opositor venezolano optara abiertamente por una opción bélica contra Venezuela, tras el fracaso del golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Nicolás Maduro.
“Después de su fracaso no escoge el camino de abrir un verdadero diálogo en su país, sino que abiertamente pide una intervención militar extranjera; no importan los centenares de miles de sus compatriotas que morirán”, comentó.
En relación con Washington, señaló que optar por la guerra para acallar la voluntad del pueblo venezolano es un acto fascista.
“Cuando se pide una invasión militar de Estados Unidos en Venezuela, se está pensando en exterminar la manera de pensar de estas personas y a ellas mismas que masivamente salen a las calles en Caracas ¿No es una barbarie, acaso no es eso el fascismo?”, insistió Petro.
El canciller español Josep Borrell también rechazó el llamado a una invasión contra Venezuela y ha dicho este domingo en Egipto, donde asiste a la inauguración de la cumbre entre la Liga Árabe y la Unión Europea, que “no todas las posiciones están sobre la mesa. Hemos advertido claramente que no apoyaríamos y condenaríamos firmemente cualquier intervención militar extranjera, que esperamos que no se produzca”.
Subrayó que “la solución en Venezuela no puede provenir más que de una solución democrática pactada entre los venezolanos” y reveló que “España está buscando una posición común con sus socios europeos en la cuestión venezolana”.
El círculo que rodea a Trump está a favor de la intervención
Por otra parte, en una entrevista publicada este domingo en el periódico español El País, Ben Rhodes, exasesor personal del presidente Barack Obama, afirmó que “una intervención militar de EE.UU. en Venezuela no sería una buena idea”.
Rhodes, que presenta esta semana en Madrid su libro El mundo tal y como es (Editorial Debate), un relato personal de sus años junto al presidente en la Casa Blanca, define durante esta entrevista la política exterior de Trump como “aislacionista y beligerante”, llama al presidente “matón” y advierte de los peligros que conllevan la retirada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) o la crisis abierta en Caracas.
El exmiembro del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano alertó: “Tenemos que tomarnos muy en serio la posibilidad de una intervención militar en Venezuela, porque el círculo que rodea al presidente, como John Bolton, siempre está a favor de la intervención”.
Sostuvo que Trump está creando la sensación de que más que un cambio democrático, lo que quiere es un cambio de régimen. “No creo que la intervención militar sea buena idea por varias razones: Venezuela es un país grande y complejo, la historia de las intervenciones de EE UU en Latinoamérica es muy negativa e incluso si Maduro se va, ese no es el final de la historia. Podríamos encontrarnos una situación de caos durante un tiempo con un Gobierno que carezca de legitimidad a ojos de la gente, al parecer impuesto por EE UU.” Añadió que es “más partidario de una solución diplomática”.
Aparentemente al frente de la operación intervencionista, Bolton canceló el viaje que tenía previsto a Corea del Sur para seguir “los acontecimientos en Venezuela”, anunció el domingo la portavoz del Consejo de Seguridad.
Muestra de las preferencias por los cohetes y los muertos, el propio domingo en declaraciones a CNN, el halcón y torturador devenido secretario de Estado Mike Pompeo lanzó nuevos mensajes de intimidación y guerra psicológica contra el pueblo venezolano en el intento yanqui por derrocar desde dentro al gobierno democrático de Nicolás Maduro, cuando afirmó: “Las predicciones son difíciles. Elegir los días exactos es difícil. Confío en que el pueblo venezolano garantizará que los días de Maduro están contados”. Una frase que Trump y Bolton no han dejado de repetir en los últimos días.
El miembro del gabinete de guerra se sumó al coro que trata de intimidar con la frase de que el Gobierno estadounidense “tomará medidas” contra aquellos que se oponen a la restauración pacífica de la democracia en Venezuela. ¿Y qué hará el mundo entonces con EE.UU. que es el oponente principal a una salida civilizada?

Guarimbero del lado colombiano que incendió carro de combustible en Puente Simón Bolíva