El socialismo es una transición hacia otra sociedad, la comunista

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Por Germán Sánchez Otero

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El intelectual y diplomático cubano Germán Sánchez Otero me ha honrado con enviarme sus propuestas de modificaciones al Proyecto de Constitución que por estos días discutimos en Cuba. Por su extensión y mi escaso tiempo aun no he terminado de leerlas, pero con su anuencia reproduzco de entre ellas, por su sólida argumentación, la relacionada con un tema varias veces abordado en este blog y que ha suscitado no pocas intervenciones en el debate: La pertinencia de explicitar en dicho documento “la  transición socialista hacia una sociedad comunista”;

PÁRRAFO ORIGINAL

  1. DECIDIDOS
  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario, realizó  las  transformaciones  democráticas  e  inició  la construcción del socialismo;

PROPUESTA DE ENMIENDA

  1. a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra, del llano y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario,  realizó  las  transformaciones  democráticas, antimperialistas y anticapitalistas  e  inició  la  transición socialista hacia una sociedad comunista;

ALGUNAS RAZONES QUE SUSTENTAN ESTA PROPUESTA 

Primera: Añado a “las transformaciones democráticas” los conceptos “antimperialistas y anticapitalistas”, porque son tales cambios    sustantivos realizados de modo ininterrumpido junto a los primeros entre 1959 y 1960, los que permiten crear las condiciones  para el tránsito socialista.

Segunda: Se sustituye “construcción del socialismo” por “transición socialista” y más adelante propongo también el verbo “crear” en vez de “edificar” o “construir”, para  enfatizar que la transición socialista es un proceso  creativo, no predeterminado.

A pesar de que se menciona a menudo  el conocido   alerta de Mariátegui – el socialismo no es calco ni copia sino creación heroica–   predomina en el lenguaje político de Cuba  la metáfora “construcción” o “edificación” del socialismo –importada de los textos soviéticos–, como si este fuese un edificio o un puente, del que ya tenemos el proyecto diseñado en todos sus detalles y solo es necesario erigirlo según un cronograma.

Tampoco es fortuito que Fidel,  a principios de este siglo expresara que nuestro mayor error fue haber creído que alguien sabía cómo se hacía el socialismo.   Su juicio está avalado por las experiencias cubanas de mimetismo  y otros errores propios,  y   por  lo ocurrido en procesos socialistas fenecidos o  existentes.  En el fondo es la misma idea: el socialismo no está escrito en las tablas de Moisés, es una transición hacia otra sociedad, la comunista, y hay que crearlo. Y tal  certeza, basada en la teoría original de Carlos Marx,  implica realizar ensayos, cometer errores, tener éxitos y hacer evaluaciones críticas siempre colectivas y democráticas, nunca complacientes ni burocráticas.

En consecuencia sugiero cambiar   el término “construir”    por el  de “crear” u otro equivalente, y el de “construcción del socialismo”  sería más preciso sustituirlo por “transición socialista”.

Tercera: Además,  recomiendo valorar la conveniencia de definir el concepto de socialismo que se alude en la Constitución. Se conoce la diversidad de variantes   que han existido o existen –socialdemócratas, las del llamado socialismo real, las asiáticas, las del  “socialismo del siglo xxi”… – y entre ellas la de Cuba.

En los  años sesenta del siglo pasado intentamos un curso original, quizás lo que hoy en día se denomina en otros países “socialismo con características propias”; luego nos inscribimos durante  14 años en la tradición del socialismo soviético, aunque sin perder ciertas esencias, entre ellas la política exterior independiente,  y más tarde, cuando fracasa allende el Atlántico y también en Cuba el modelo que copiamos  hemos estado más de 20 años buscando redefinir o afinar nuestros conceptos y políticas socialistas.

En mi opinión, el debate en torno al proyecto de nueva Constitución está generando un bagaje de ideas que puede permitir sustentar con mayor rigor que todos los documentos previos, los conceptos hegemónicos en Cuba, o que debieran serlo, sobre un modelo específico de socialismo. El reto es enorme, la oportunidad histórica también y corresponde al Partido interpretarla y  lograr esa definición, consensuada entre  la abrumadora mayoría de los ciudadanos que apuestan por la alternativa  socialista cubana. Existe una extensa bibliografía al respecto, y en Cuba hay varios autores en el campo de las ciencias sociales y en otras disciplinas, que han realizado excelentes aportes en los últimos años.

Cuarta: En la acepción original de Marx y Engels, como es conocido, el socialismo es un período de transición entre el capitalismo y el comunismo.  Desde entonces llovió mucho y en   varias partes.   Diversas teorías y experiencias históricas –fracasadas la mayoría y otras en curso– se han acumulado en más de un siglo de procesos autodefinidos de tal modo desde 1917. Y aunque ese  “tránsito” ha sido más complejo y difícil de desarrollar que lo imaginado por los dos  fundadores de la teoría,   sigue vigente la idea  original de ese período intermedio de mutaciones y contradicciones para crear la nueva sociedad,  proceso  que hoy sabemos puede ser reversible y girar otra vez hacia el capitalismo, aunque la Constitución de uno u otro país declare irrevocable el socialismo. El peligro de tal fórmula pétrea es que pueda  suponerse  inexorable el decurso socialista, tema sobre el que  alertó Fidel en su memorable discurso de la Universidad de La Habana en noviembre de 2005.

Quinta: Por  todo lo expuesto y mucho más que se podría  añadir, recomiendo mantener la referencia al comunismo donde sea necesario, por ejemplo como  está inscrita en el artículo 5 de la Constitución de 1976, que termina diciendo: “(…) hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Esa es nuestra genética teórica y política, y no hay razón para dejar de expresar  tal componente definitorio, que funciona además como la estrella polar en las noches y madrugadas de un mar proceloso,  cuando existen peligros de equivocar el rumbo.

Desde que decidimos declarar en 1961 el carácter socialista de la revolución, asumimos que el objetivo sería el comunismo. Nuestro  pueblo mayoritariamente así lo entendió y por esa aspiración  hemos luchado y han muerto miles de  compatriotas. Debemos expresar el objetivo estratégico más importante y la relación de este con lo que hagamos durante la transición. ¿Transición hacia dónde? El socialismo no termina en una meta o en el piso 9, 23 o 52, como si se construyera un edificio.

No existe tampoco una frontera que se cruza entre el socialismo y el comunismo. La revolución socialista tiene que avanzar de modo ininterrumpido,  y restarle poder de todas las maneras posibles al capitalismo en sus diferentes dimensiones, siempre  basándose en el consenso del pueblo y en la hegemonía del proyecto emancipador. Y la Carta Magna debiera expresar con claridad que el sostén y propulsor primordial  de este es la clase trabajadora en su más amplia acepción, incluidos sus intelectuales orgánicos.

No hay solución de continuidad entre el socialismo y el comunismo: es un proceso histórico cuya naturaleza,  energía y posibilidades de éxito radica en su interconexión y continuidad.

La brújula  durante la transición debiera estar siempre orientada hacia   las máximas aspiraciones, que deben comenzar a conseguirse desde el presente con resultados pequeños y grandes, aunque no sepamos cuánto tiempo demorarán en realizarse plenamente, pues además son impredecibles eventuales retrocesos parciales.  Tales aspiraciones no esperan ya consumadas   en un sitio ideal,  cual  si fuera el Paraíso al que llegaremos algún día si nos portamos bien.

A medio siglo de haber expresado Fidel aquella explosiva idea sobre construir el socialismo y el comunismo en forma paralela, podría ser conveniente analizar su sentido más profundo. Marx concibe el socialismo   como una transición entre el capitalismo y el comunismo no solo en el ámbito económico.    Durante la transición los diferentes procesos forman una totalidad dinámica, interactúan e influyen entre sí, en la perspectiva medular de largo plazo de superar (en un sentido hegeliano) el capitalismo, hasta que en esa larga disputa el universo del trabajo, entendido en todas sus dimensiones –económicas, ideológicas,  políticas y culturales– lo reemplace.  El documento “Conceptualización  del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” lo expresa de este modo:   “constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales”. Útil, aunque genérico.

Sexta: ¿Por qué los adversarios están  de plácemes con que se  haya excluido la mención al comunismo en el proyecto de la nueva  Carta Magna? En las constituciones de los países que hoy se declaran socialistas ha sido  borrada la palabra comunismo. Incluso en Corea del Norte  sucedió   en la reforma de 2009. Pregunto: ¿Por qué Cuba debe hacerlo también?  No creo que debamos seguir  la pauta de las demás constituciones de países que se declaran socialistas,   sino reafirmar y elaborar con el máximo rigor nuestros conceptos sobre el socialismo y el comunismo.  Son suficientes las experiencias negativas de haber copiado varios conceptos  de la Constitución soviética, cuando se elaboró y aprobó la nuestra en 1976.

El argumento de que al mencionarse el socialismo ya incluimos el comunismo, es discutible. Entre otras razones porque existen diferentes modalidades de socialismo, por ejemplo los socialdemócratas siguen llamándose muchas veces de tal modo y la corriente llamada socialismo del siglo xxi tiene algunos  defensores que solo se proponen reformar el capitalismo, o intentar un híbrido capitalista–socialista cuyo destino ha sido o será el fracaso.

Debiéramos transitar nuestro derrotero socialista     consciente y explícitamente hacia el  horizonte comunista.   Lograr que  tal idea sea hegemónica en la  inmensa mayoría de los ciudadanos, o sea la hagan suya porque están convencidos, es una responsabilidad primordial del Partido y su éxito está asociado en primer lugar a que la gente perciba los avances en todos los ámbitos, materiales y espirituales, y a que los ciudadanos y ciudadanas  sean y se sientan actores del proceso.

Sabemos que  Cuba  en solitario o con un grupo de países no podrá alcanzar la sociedad comunista,  pues esta solo podrá existir a escala ecuménica. En eso  los dos alemanes no se equivocaron. Pero debemos recordar que ellos desde su primera proclama arrancan diciendo: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Y  en el párrafo final enfatizan:  “Los  comunistas  no  se  cuidan  de  disimular  sus opiniones  y  sus  proyectos”.

Sin el ánimo de utilizar a Fidel en  nuestra argumentación, me siento obligado a  referir que él defendió con especial vehemencia esta idea, en especial durante la coyuntura de la bancarrota del llamado campo socialista, y en los años posteriores. Por ejemplo,   el 28 de octubre de 1989, cuando se hacía añicos el muro de Berlín expresó: “(…) tenemos que atrincherarnos en las ideas del socialismo y el comunismo más que nunca”.     Y añadió: “¡Pase lo que pase!, seguiremos adelante, ¡pase lo que pase!, seguiremos luchando por el socialismo y por el comunismo; ¡pase lo que pase en el mundo!”.   Y el 3 de junio de 1998  afirmó: “Nosotros sí creemos en las ideas con una firmeza inconmovible, y las defendemos y las defenderemos; y creemos en el socialismo, creemos en el comunismo. Hoy, cuando muchos se asustan de haber hablado alguna vez de comunismo — y los hay por ahí —, nosotros con qué gusto les decimos a periodistas y a estadistas: ‘Nosotros somos socialistas, somos comunistas, y seguimos pensando en el socialismo y en el comunismo’”.

La principal guerra que nos hace el imperio es de índole cultural y por ende no  es casual que nuestros enemigos insistan una y otra vez en el fracaso del “comunismo” y del “socialismo”.  Los adversarios hace mucho tiempo que centran sus ataques en la destrucción de los imaginarios y las prácticas solidarias de los países que se declaran socialistas y de los procesos progresistas y revolucionarios en cualquier lugar del mundo. Es lo que, por ejemplo,   hacen hoy contra la Revolución Bolivariana.

Aunque no se escriba la palabra  comunismo en nuestros documentos, o se mencione en público cada vez menos, nuestros antagonistas  seguirán aludiéndola en relación con el socialismo, porque  pareciera que conocen muy bien el marxismo de Carlos Marx, Engels, Lenin y Fidel.  En sus códigos, no cesan ni dejarán de decir que el socialismo y el comunismo es lo mismo, un infierno que ha fracaso en  todas partes. En el caso de China y Vietnam, reconocen  sus éxitos económicos,  que atribuyen al predominio capitalista, pero señalan que es  autoritario en lo político por no practicar la democracia liberal.

Ejercitar y conocer las ideas sobre el comunismo no es un ejercicio de futurismo o de ciencia ficción, es una necesidad para contribuir a que el metabolismo de la transición socialista nos haga funcionar y desarrollarnos de una manera determinada y no de otra. Por ejemplo en la formación de valores de solidaridad, equidad, justicia social y democracia, donde cada vez más se ejercite el autogobierno del pueblo. Además, con ello estamos contribuyendo desde Cuba a mantener la  vigencia de una utopía de emancipación humana plena,  sometida desde que fue proclamada por el Manifiesto Comunista en 1848 a la  guerra ideológica más completa y  perversa  de todas cuantas  han realizado y seguirán ejecutando las burguesías del mundo. Ahí están ahora Trump y sus compinches reiterándolo cada día y muchos otros en el mundo, como el troglodita Bolsonaro en Brasil y el infame Macri en Argentina, aunque también  son  muy dañinos quienes lo hacen con estilos más refinados. Son  muchísimos, con rostros y modales diversos, y muy poderosos.

Tener plena conciencia de ello nos obliga aún más a crear nuestro socialismo rápido y bien, que es entre todas las formas existentes del internacionalismo la que  apenas se exalta. Y esto es paradójico,  pues  desde nuestras “trincheras”  podemos  suscitar con el éxito del socialismo en la isla efectos de demostración que incentiven a otros pueblos  en sus luchas y búsquedas.

La Pupila Insomne

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18 Comentarios

michael vazquez dijo:

Coincido en algunas cosas con German a qyuien conozco y considero un pensador de calidad, de los que no abundan

Sobre el Socialismo, como lo demuestra la historia contempòranea, viajamos hacia lo ignoto como ya nos expreso Raúal Castro. Si del Socialismo solo entrevemos sus caracteristicas, que desde luego lo hace humanamente muy superior al Capitalismo, del Comunismo no sabemos nada, solo que está muy distante y nos lo imaginamos superior pero sin saber si llegaremos a él. Por el momento la vida real nos presenta muchas obciones que incluyen, increiblemente, el retorno al fascismo

3 noviembre 2018 | 05:12 am
Enrique Gandolfo dijo:

ACUERDO
Pleno acuerdo con el planteo del compañero Germán Sánchez Otero

3 noviembre 2018 | 06:13 am
Charles Romeo dijo:

Los propios soviéticos decían con humor ” ya se ve el comunismo en el horizonte, linea imaginaria que se aleja en la medida en que uno se acerca a ella”. Esa aplicación extrema del principio de la negación de la negación, del reino de la igualdad y de la libertad propias de las comunidades primitivas al de la existencia del Estado y el de la propiedad privada de los medios de producción para nuevamente pasar al de la libertad sin Estado y a la igualdad de la posesión de los bienes materiales y espirituales, no pasa de ser una argumentación filosófica propia de una ideología. No confundir ideología con conocimiento científico que en El Capital llega unicamente a la conclusión de que los expropiadores serán expropiados por los trabajadores originando una nueva etapa histórica que todavía se esta tratando de descubrir como es por los que no han fracasado en el empeño. Seamos realistas y concretos: tratemos de inventar una mejor modalidad de socialismo.

3 noviembre 2018 | 06:21 am
Miguel Ortega dijo:

De acuerdo con sus propuestas, cun la propuesta que se ha hecho sobre el cambio de nombre de Cuba, no estoy de acuerdo

3 noviembre 2018 | 08:06 am
rolo dijo:

Es cierto eso, esta claro que el socialismo es una transicion hacia el comunismo, pero estamos muy lejos de esa soiedad comunista, el hombre, la humanidad cada dia se aleja mas de eso, la sociedad comunista donde la conciencia es premisia y se vive cada cual con su trabajo y sus necesidades esta cada dia menos probable, nos hemos ido deplorando, donde cada dia los valores se ven menos y hasta hay personas sin ninguno, donde ya no sabemos ni hablar, ni expresarnos acorde, no hay comportamiento en lugares dado, me perece que en este siglo y el que viene, no se lograra

3 noviembre 2018 | 08:27 am
JUANe dijo:

Que es socialismo?Acaso no es una etapa superior al capitalismo y una primera fase del “comunismo”
pongo “Comunismo” con comillas porque si todavia no sabemos lo que es socialismo menos como seria el comunismo todo lo que sabemos es lo que plantearon los clasicos digase Marx Engels Lenin y otros teoricos posteriores de la etapa sovietica.Si bien en Cuba tuvimos a principio de la revolucion un salto cualitativo y cuantitativo en lo social tanto en educacion y salud no creo que nos aproximaramos al socialismo debido al escaso desarrollo de las fuerzas productivas asi que llamarle socialismo seria otro eufemismo mas de los cubanos (jinetera por prostituta; periodo especial por crisis economica etc) que no se invente mas y se tome lo positivo de cada formacion economica social que conocemos.Como le llamariamos a esto yo no le pondria ningun nombre pero hay por ahi una pequeña deuda con Marti.

3 noviembre 2018 | 09:25 am
Reynerio Alvarez-Borroto dijo:

Desde que Marx concibió la sociedad comunista, en el siglo XIX, a la fecha el mundo ha cambiado radicalmente. Marx definió, por ejemplo, la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía como motor de la historia. Hoy ese concepto ha sido rebasado: la lucha es entre pobres y ricos, cuya brecha aumenta por día. Creo que el sistema de dominación capital actual es insostenible y se requiere un nuevo orden económico que se sustente en una mayor equidad y no en la dominación de unos hombres (mayoría) por otros (minoría). Pero hablar de comunismo en Cuba es, sencillamente, un fantasía, mas que una utopía.

3 noviembre 2018 | 10:53 am
Jesus González dijo:

Compañero Germán:

Coincido totalmente con usted, este fue tambien uno de mis planteamientos en la asamblea de mi centro de trabajo y ahora le agradezco que me aporte más elementos propios de sus sólidos conocimientos sobre el tema, lo que me ratifica que no estaba equivocado, sus argumentos desmontan cualquier otra versión, ratifico lo por usted expuesto de que tenemos que dejar claro en nuestra Carta Magna lo que somos, lo que estamos haciendo y hacia donde vamos, para evitar otras interpretaciones o comparaciones, no tenemos porque parecernos a nadie más que a nosotros mismos, esta obra de más de 150 años es propia de cubanos.

gracias por lo esclarecedor,

Saludos de un comunista convencido de la necesidad de continuar creando este sistema social en nuestro país.

3 noviembre 2018 | 11:22 am
Gumersindo Acebo Nerey dijo:

Llegar al comunismo en las condiciones actuales del mundo es practicamente imposible para cualquier país. los países no están aislados y conviven en el mismo planeta con los demás países con los cuales tienen relaciones bilaterales y multilaterales. Para Cuba ahora lo más importante es concentrarse en construir y consolidad la Revolución socialista y humanista que comenzó Fidel. Por ahora lo más importante es el socialismo. Cuando sea el momento histórico tal vez llegue el comunismo. Tenemos que vivir con los pies bien puestos en la tierra.

3 noviembre 2018 | 11:33 am
jose carlos dijo:

Saludos, muy buen articulo, la unica pregunta que le tengo a la comision es que si quitan esa frase de la construccion del comunismo, que propone para modificar la consigna de los pioneros de todos los dias, pues ya no seria, PIONEROS POR EL COMUNISMO, por que entonces no tendria ningun sentido.

3 noviembre 2018 | 03:06 pm
@mcsantanapure dijo:

Coincido en lo fundamental con Germán, el Comunismo es un nivel de desarrollo superior de la revolución socialista que en base a la justicia social va sustituyendo las viejas estructuras capitalistas, tanto de la sociedad como del pensamiento, no tiene una frontera definida y se puede ir alcanzando paso a paso, pero es un objetivo supremo al cual no debemos renunciar, tendríamos que cambiar entonces hasta el lema que hace de nuestros pioneros los niños mas convincentes del mundo.
04/112018

4 noviembre 2018 | 01:12 am
Antonio Díaz Medina dijo:

Si nos sirve de guía lo que critica o asumen los ideológos del capital, pues hay que estudiar lo que dicen de China y Vietnam, que progresan de forma impresionante porque son capitalistas. Pues esto hay que entenderlo al revés, progresan porque son socialistas, incluso atravesaron la mayor crisis económica mundial en 100 años creciendo a ritmos que parecen imposibles.
La paradoja más increible del mundo hoy es que China socialista es lider contra el proteccionismo comercial y EE.UU. eligió un presidente para defender el proteccionismo.
Si todas las teorías escritas dicen lo contrario a esta realidad, pues peor para ellas.
Que también China y Vietnam pueden regresar al capitalismo, no hay que dudarlo, pero incluso en ese proceso han logrado lo que yo como comunista defiendo, han sacado de la más profunda pobreza a cientos de millones de trabajadores, sino llegaron ya a más de 1,000 millones de ellos.
No soy comunista sólo por ideas bellas, sino, sobre todo por el bienestar de mi clase.

4 noviembre 2018 | 11:37 am
Antonio Díaz Medina dijo:

No nos damos cuenta del daño que hace hablar de socialismo como transición. En todo caso TODO ES TRANSICIÓN hacia el futuro, el capitalismo también.
Convertimos al socialismo en nada, en un transporte hacia el destino y no en el destino mismo. Si es un destino y bueno, el mejor, el necesario, el único que puede parar la destrucción del planeta.
Pero para ello TIENE QUE SER GRANDE Y FUERTE, y para ello necesita una economía grande y fuerte, tanto como los huesos y músculos para nuestro cuerpo.
Y si tenemos todo bien clarito como plantea German, con Visión del Comunismo, pero con la Misión del socialismo, perfeccionandolo cada día.
Con las políticas bien claras, en primer lugar el antimperialismo y la solidaridad, que nos hacen fuertes porque nos hace genuinos socialistas.

4 noviembre 2018 | 11:47 am
Carlos Gutiérrez dijo:

Depende de lo que usted llame Socialismo y Comunismo

5 noviembre 2018 | 08:34 am
Oneforall dijo:

Magnífica clase de filosofía política. Es necesario amplificar estas voces. Son necesarios, en la teoría y la práctica, los apóstoles de Martí, Fidel y el Che. Hay que pensar en ellos, practicarlos, encarnarlos. Socialismo o muerte! Marxismo leninsmo o muerte!! Vivan las ides comunistas!! Hasta la Victoria Siempre!!

5 noviembre 2018 | 11:03 am
Antonio Díaz Medina dijo:

Si sabemos que es, pero conocer es tambien un proceso dialéctico en permanente cambio. Hoy sabemos lo que es socialismo y comunismo. En el programa de Gotha Marx nos decía que condiciones habia que cumplir para llegar al comunismo:
• Cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo,
• Cuando haya desaparecido el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual;
• cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital;
• cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva,
Cumplidos estos requisitos se lograban dos puntos fundamentales:
• rebasar totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués
• la sociedad podría escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!
Seguimos a mucho tiempo de llegar aquí.
Sigo en otra

6 noviembre 2018 | 10:16 am
Antonio Díaz Medina dijo:

La práctica 150 años despues, nos define hoy que nada de esto es posible hoy, aunque algunos se acercan tecnológicamente, por suerte lidereados por una potencia socialista. China.
Socialismo: donde el poder político y económico es del pueblo, lidereado por la clase obrera y el campesinado, conviviendo con el derecho burgués, con el trabajo asalariado, con el capital, aunque este no es la relación social de producción determinante pues tanto la propiedad estastal, cooperativa como el poder político y económico a traves del poder financiero se lo impiden.
Conviven la planificación con el mercado, en armonía garantizada por el poder político del pueblo, con el objetivo de desarrollar la economía y la vida espiritual de la sociedad.
Salud pública y educación garantizadas para todos.
El objetivo supremo, su Misión, el bienestar y la dignidad plena del hombre.
Visión, cumplir las condiciones para una sociedad sin explotación del hombre por el hombre, el comunismo.

6 noviembre 2018 | 10:25 am
Antonio Díaz Medina dijo:

La práctica, 150 años despues de Marx, nos ratifican estos postulados sobre lo que significa llegar al comunismo, pero nos demuestran también que lo que Marx llamó en ese mismo documento, ¨rodeo¨, refiriendose al mercado, no es tal rodeo, es una condición objetiva del desarrollo de la sociedad y pretender eliminarlo es como pretender eliminar la ley de la gravedad o, mejor aún, al sistema neurovegetativo en nosotros, los humanos.
El ser, y mejor decir sistema, más complejo y desarrollado es el humano. Es interesante ver como funciona. En particular como gestiona y dirige sus procesos. Pues tiene 2, el neurovegetativo, que es automático y el conciente, el que nosotros, nuestro yo es capaz de dirigir, de controlar. Pues así sucede en la sociedad. Podemos controlar y dirigir al Estado, Gobierno, etc, pero no al mercado y las relaciones que se establecen allí. Pero no es tan así, pues concientemente podemos influenciar en el mercado y controlarlo y dirigirlo indirectamente a nuestros fines

6 noviembre 2018 | 10:37 am