El concierto a favor de la guerra en Venezuela convocado por el multimillonario Richard Branson para el día 23 en la ciudad colombiana de Cúcuta se vuelve cada vez más mediático y controvertido, sobre todo después de que el gobierno bolivariano de Venezuela decidiera realizar sendos eventos similares, pero a favor de la paz, el 22 y 23, del lado de su frontera.
El mundo lo conoce como Malcolm X, pero su nombre oficial era El-Hajj Malik El-Shabazz. Nació el 19 de mayo de 1925, en un Estados Unidos gobernado por la intolerancia y el racismo.
No es la belleza ni la ética las que inspiran esta vez, es el servilismo, el dinero y la destrucción.
Entre 2016 y 2020 el contraste es evidente en la carrera hacia la Casa Blanca. Aspirante por segunda vez a ganar la nominación demócrata, el senador independiente Bernie Sanders se enfrenta hoy a muchos candidatos que retoman sus propuestas que alguna vez fueron consideradas como demasiado radicales.
Las sanciones contra Venezuela son mecanismos reales y palpables de destrucción del Estado, la identidad y, con esta, de la sociedad venezolana. Forman parte de una estrategia de guerra basada en la aplicación de diversos recursos y herramientas sofisticadas de hegemonía financiera contra nodos fundamentales de la vida nacional.
¿A estas alturas alguien todavía cree que a Trump le interesan realmente los pueblos de América Latina, a los que llamó agujeros de mierda hace un año? Ese mismo discurso de este lunes costó a estas naciones entre las décadas de 1970 y 1980, durante la Operación Cóndor, 50 mil muertos, 30 mil desaparecidos, y unos 400 mil presos.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, dijo este lunes que los militares de su país responderán a la advertencia del presidente estadounidense, Donald Trump, con “moral”, “unión” y “verdad” y aseguró que el discurso del líder norteamericano tuvo “casi” un estilo “nazi”.
Por Arthur González. Resulta evidente que Estados Unidos pretende dar un zarpazo contra Venezuela y seguir su curso hacia Cuba, con la trasnochada ilusión de que podrá matar dos pájaros de un tiro. La primera etapa de su plan es lograr la división del pueblo cubano, para lo cual fabrican campañas a fin de que […]
El anuncio del ingreso de “ayuda humanitaria” por parte de Estados Unidos a través de las fronteras de Colombia y Brasil, valorada en 20 millones de dólares e irrisoria en contraste con los daños que produce el cerco financiero, cuantificados en 30 mil millones de dólares, no logran hegemonizar la opinión pública, sobre todo por las amenazas de intervención militar que se han colado desde la Casa Blanca, pero además porque los datos reales sobre la situación política y económica venezolana desentonan con los de las naciones que padecen profundos estragos sociales.
Desde los primeros meses del año pasado, esta tribuna realizaba un paneo sobre las graves consecuencias que han traído consigo las intervenciones militares con fines supuestamente humanitarios. Ahora que la oposición venezolana, articulada bajo la tutela absoluta de Washington, dibuja un nuevo “Día D” (el 23 de febrero) para ingresar la “ayuda humanitaria”, conviene refrescar la memoria y buscar en ejemplos históricos recientes las tragedias sociales que ha dejado a su paso este método de cambio de régimen. Pero sobre todo, y de ahí la vigencia e interés de republicar esta investigación, se hace necesario insistir en los personajes y agendas que han promovido, desde hace algún tiempo, que sobre Venezuela se cierne una amenaza creíble de intervención militar.