El Maestro de ceremonias hizo las presentaciones; todos los sentidos de Collera estaban en tensión buscando el punto vulnerable. La cuestión complicada radicaba en que momentos antes del desenlace, él no sabía cómo iba a dar el pretendido golpe; pensó incluso que se había dejado llevar por un entusiasmo pasajero que le comprometía, fue entonces que el presentador hizo referencia a un cubano de la Isla (para diferenciarlo de los de la emigración) que según dijo textualmente: “ese cubano va a decir ahora aquí, lo que no puede decir en Cuba”. Hubo aplausos como tentándole al temerario reto.
No obstante, la burocracia de la agencia cumplió con exactitud las normas que incluían a Cuba dentro de los países comunistas de riesgo, lo que tenía implícito una superior remuneración para los oficiales. Quienes estaban acostumbrados a los carros automáticos climatizados y con suspensión asistida, en alguna ocasión tuvieron que conducir los Ladas soviéticos de dura dirección y caja de cambios mecánica, desconocidos por varias generaciones de estadounidenses, pero que eran imprescindibles para pasar lo más inadvertidos posible en el tránsito de la Isla.
Por esos días había cierto estado de euforia en los Estados Unidos, en los círculos anticubanos, alentados por la falsa esperanza de un posible derrumbe de la Revolución ante la ausencia de Fidel en la dirección del país. Como es habitual en estas celebraciones se imponía un brindis; al llamado de alguno de los organizadores se cargaron las copas de vino, se levantaron los brazos y para sorpresa de José Manuel Collera pidieron que fuera él quien hiciera el brindis de rigor con unas palabras propias de la ocasión.
El profundo anti comunismo de Allen Dulles se reveló en la propia Berna en 1916, donde fue designado como diplomático en la primera misión como oficial de la inteligencia y atendió a un exiliado ruso de estatura media y de complexión fuerte para su tamaño, quien le solicitó una visa para visitar EE.UU, la cual le fue rechazada, por considerarlo un indeseable en Norteamérica, se trataba de Vladimir Ilich Lenin.
¿Con qué fin? ¿Por qué tanta preocupación? ¿Por qué tanto apuro? ¿Por qué a espaldas del gobierno y de las empresas cubanas? ¿Por qué los mismos que bloquean y reconocen este bloqueo, quieren hacer llegar a Cuba esos programas de manera clandestina?
Se alcanzó un éxito sorprendente que conduciría a otro mayor todavía: en aquella época y después de la guerra se utilizaron las mismas técnicas para excitar lo que se conocía como Miedo rojo. Ello permitió la destrucción de sindicatos y la eliminación de problemas tan peligrosos como la libertad de prensa o de pensamiento político.
Yoani acostumbra reclamar mucho lo que llama “falta de libertad de expresión” en Cuba, mas mantiene su blog sin problemas, así como su cuenta en la red social Twitter. De la misma forma, acostumbra dar muchas entrevistas, por teléfono, email, o personalmente. Así mismo, se dice perseguida. Generacion Y, blog mantenido por la cubana, es traducido a 18 idiomas, y no se conoce otro sitio en el mundo con ese número de traducciones.
De igual forma, también a finales del pasado año, las redes sociales cubanas dejaron al descubierto de forma gráfica, los efusivos abrazos que la actual líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, se daba con los funcionarios de la SINA, asi como la furtiva entrada de la multipremiada Yoani Sánchez en casa del actual jefe de esa oficina, John Caulfield, con motivo de otro “acto”, casualmente, en honor de Pollán.
La composición demográfica del Sur de la Florida cambia constantemente en favor de una inmigración cubana que no comparte los criterios ni los resentimientos de la vieja guardia batistiana y sucesores, mantiene estrechos vínculos con los familiares que dejaron detrás y defiende su derecho a viajar sin limitaciones a la Isla. Un fenómeno que por sí solo invalida todas las tesis extremistas del exilio es el hecho de que cientos de miles de inmigrantes cubanos viajan anualmente a su patria.
Este pueblo insumiso no puede esperar justicia del Imperio, los poderosos señores dueños del mundo (eso creen), los amos de horca y cuchillo de hoy nunca perdonarán nuestra firmeza, esa de la cual son dignísimo ejemplo nuestros 5 camaradas. En las mentes esclavas del dinero y los placeres no cabe que una pequeña isla les plante bandera, les rete, les desmienta, no entienden como resistimos su cruel guerra económica, la carga de lodo de sus mentiras, el sabotaje a nuestra economía, la muerte y la amenaza. No pueden entender a nuestros 5 compañeros, su valor escapa de las rejas y son más libres mientras más dura es la ergástula.