El pasado martes 28 de mayo, el diputado autoproclamado “presidente interino” de Venezuela Juan Guaidó, durante una sesión de la Asamblea Nacional en desacato, arengó sobre la crisis por el acceso a medicamentos por parte de la población venezolana.
El rey está desnudo. Pero no resulta conveniente admitirlo en público. Que todo ciudadano cubra sus ojos indignados con los colores vivos de esa policromía ministerial de 22 tonos de gris.
Son abundantes las evidencias que exponen la infiltración de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en los asuntos internos de la región latinoamericana en forma de golpes de Estado y promoción de guerras civiles.
Desde hace el 26 de marzo de 2015, hace cuatro años ya, los gobiernos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Sudán y Bahréin -bajo el auspicio y apoyo directo de los EEUU- están llevando a cabo una masiva campaña de bombardeos en Yemen, destruyendo así de manera deliberada infraestructuras esenciales para la supervivencia de 28 millones de yemeníes, lo que constituye a todas luces un crimen de guerra.
Juan Guiadó anunció el lunes pasado que había autorizado la contratación del experto Lee Buchheit, para asesorar la “reestructuración y refinanciamiento” de la deuda pública externa de Venezuela. El anuncio ocurrió al margen la legalidad venezolana, ya que Guaidó no posee control ejecutivo de las instituciones venezolanas, mientras intenta usurpar funciones que no le corresponden.
El mandatario asegura que se ya están creando fuerzas para tal propósito y que se reformarán las leyes necesarias.
Desde que Juan Guaidó se autoproclamó presidente interino de Venezuela, la retórica emanada desde Washington se ha vuelto cada vez más familiar.
Repite la misma grandilocuente y vacia clase de propaganda de guerra (“crisis humanitaria”) que ha sido usada repetidamente contra naciones de ricos recursos, de Afganistán a Iraq, a Libia, a Siria. Ahora la estamos viendo contra Venezuela.
El pasado 13 de mayo cerramos el día con un nuevo zarpazo a la institucionalidad y el Derecho Internacional. El gobierno de los Estados Unidos, representado en la Policía Metropolitana de Washington, irrumpió ilegalmente y por la fuerza en la embajada de Venezuela en esa capital.
ara que todos sepan la doble moral que tiene el actual inquilino de la Casa Blanca, el pasado mes de abril 2019, Donald Trump y tres de sus hijos, Donald Jr., Ivanka y Eric, más y su empresa la Trump Organization, interpusieron sendas demandas a los bancos Deutsche Bank de la República Alemana y al Capital One, de propiedad estadounidense.
En la secuencia enfermiza de pronunciamientos de personajes del Gobierno estadounidense contra Cuba y Venezuela, parecen articularse o cederse espacio unos y otros de forma tal que todos apunten a un mismo objetivo y tengan, además, su protagonismo en el escenario mediático. Y aunque a veces se contradicen, la realidad es que son parte del mismo plan monroista del imperio del Norte