Edward Snowden, autor de las filtraciones sobre la vigilancia secreta de EE.UU., asegura que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) ha ‘hackeado’ empresas de telefonía móvil de China para acceder a millones de mensajes de texto privados segun expreso al diario de Hong Kong ‘South China Morning Post’, asegurando que tiene pruebas de esto.
El inventor de la Red global, Tim Berners-Lee, acusa a los Gobiernos occidentales de actuar con hipocresía en el tema del espionaje cibernético y advierte de que no están capacitados para proteger la información sensible.
El asalto a Google y otras 33 compañías de Estados Unidos destapa la infiltración de espías en redes vitales para la seguridad mundial.
Los expertos creen ver un aumento de la actividad de los servicios de Inteligencia y Defensa alrededor de las armas cibernéticas, por lo que no es descabellado hablar de una Ciber Guerra Fría. Y hay quien advierte que en los próximos 20 ó 30 años los ataques desde la Red serán un componente más de los conflictos bélicos.
El ciberespionaje se está convirtiendo en un gigantesco campo de batalla que enfrenta a gobiernos y empresas con una serie de delincuentes que buscan robar información confidencial.
EE.UU. vive un extraño momento de calma internacional. Y en Washington, la amenaza del momento parece ser la ciberguerra.
Relaciones de poder, supremacía de ideologías, movimientos de emancipación, plusvalía… Por ser un nuevo escenario donde los círculos de poder económicos, políticos, culturales y hasta militares quieren ejercer su dominio –y de hecho lo ejercen–, los revolucionarios, activistas y agitadores de izquierda han, o mejor dicho, hemos decidido llevar las huelgas, las barricadas, las guerrillas, las marchas, las protestas y los boletines a la web.
No llega a ser una reedición de la Guerra Fría, pero se va pareciendo. En los últimos días, el New York Times y la empresa de seguridad cibernética contratada por el diario, Mandiant, vienen denunciando con lujo de detalles cómo una unidad del ejército chino, con base en un edificio en Shanghai, penetró durante cuatro meses los sistemas informáticos del matutino.
Las nuevas revelaciones sobre los ataques informáticos chinos a EE.UU. han amplificado unos tambores de “ciberguerra” que suenan desde hace años, y renovado la tensión en las relaciones justo cuando ambas potencias planeaban revivirlas.
Sandino Asturias recalcó que vemos una realidad en la que EE.UU. “permanentemente ha estado no solo vigilando, espiando, sino también atacando otros países por vía cibernética” y donde igualmente hay otros países y otras organizaciones que también atacan a EE.UU.