Como pequeños flashazos llegan los recuerdos de mi infancia. Unas veces por la añoranza de aquella inocencia que no me dejaba cometer errores, tener preocupaciones y sufrir por amores no correspondidos. Otras veces, en conversaciones de grupo en la que narramos nuestras peripecias de la niñez con sonrisas en los labios y ante el asombro de los oyentes, que nunca imaginan que seas autor intelectual de tal y más cual travesura.
Hay quienes, como es el caso de las llamadas Damas de Blanco, pretenden atentar contra la paz que predomina en la cotidianidad de los cubanos. Tranquilidad ciudadana que, sin dudas, es una de las riquezas más grandes de las muchas logradas por la Revolución.
El 10 de diciembre al mediodía se montó un show en la populosa esquina habanera de L y 23. Es decir, según el procedimiento que establece el Manual para la subversión editado por la Fundación Nacional Cubano Americana, aparecieron en esa esquina, cada diez minutos, previo acuerdo con CNN, AP y otras agencias, dos personas vestidas de blanco que gritaban alguna consigna.
Como es habitual, el pueblo capitalino les salió al paso a quienes, además de cumplir con el mandato de la mafia anticubana de Miami y de cobrar el dinero de agencias del gobierno de EEUU, pretendieron sabotear las actividades del Festival Internacional de Cine Latinoamericano que por estos días tiene lugar en la capital cubana.
La inculta y grosera Berta Soler, auto proclamada presidenta del grupo financiado por Washington “Las Damas de Blanco”, ha vuelto a lanzar sus ladridos contra la revolución cubana, siguiendo las orientaciones de sus patrocinadores de la Casa Blanca.
De igual forma, también a finales del pasado año, las redes sociales cubanas dejaron al descubierto de forma gráfica, los efusivos abrazos que la actual líder de las Damas de Blanco, Berta Soler, se daba con los funcionarios de la SINA, asi como la furtiva entrada de la multipremiada Yoani Sánchez en casa del actual jefe de esa oficina, John Caulfield, con motivo de otro “acto”, casualmente, en honor de Pollán.
La agencia EFE – la misma que semanas atrás se hacía eco de una de los voces pagadas por EE.UU. en Cuba preguntando por qué no hay indignados en en la Isla- oculta la noticia bajo el titular “Las “Damas de Blanco” fueron hostigadas en la calle tras una marcha pacífica”.
“Nunca hubiéramos salido de nuestro país para dormir en la calle”, denuncia Sabina, hermana del reo excarcelado Carlos Martín Gómez e integrante, a su vez, del movimiento Damas de Blanco.
Basándose en el mismo individuo que anunció asaltos y violencia nunca ocurridos en la iglesia habanera de Infanta y Santa Marta, el sitio Diario de Cuba -financiado por el gobierno español- habló ayer de “200 paramilitares” frente a la casa donde se reunía un grupo de las llamadas “Damas de blanco“.
En las últimas semanas, un plan concebido por la ultraderecha estadounidense y coordinado por la Oficina de la Sección de Intereses en La Habana se ha puesto en marcha para alentar la difusión de rumores, con calidad de versiones periodísticas no comprobadas, que el grupo de disidentes las “Damas de Blanco” es objeto de violentas represiones policiales ordenas por las autoridades del gobierno cubano.