Voy como autómata por las calles, creyéndome un ser libre cuando en realidad estoy dentro de una gran burbuja de ilusiones, deseando objetos, y más objetos, buscando una felicidad que no es más que un espejismo, de ahí que cada día me encierro más en mí mismo —solo pensando en mí mismo—, en cómo llegar a tener lo que está de moda, lo que acaba de salir al mercado: mi vida consiste en eso… ¡y hay tanto para escoger! Tanto que nunca llego. Me deprimo, pero también los comerciales dan miles de soluciones para salir del bache, todas más de lo mismo.
Aquí va la segunda parte de un texto cardinal para desentrañar la feria de ilusiones que habitamos. Ilusiones que nos hacen buscar la felicidad en sentido contrario a donde pudiera estar. De ahí que me parezca tan importante que leas este texto (el cual he fragmentos en 3 partes —mañana iré con la final) con la ilusión de que podamos compartir impresiones, e intentar que la mayor cantidad de amigos lleguen a él.