La voz de Fidel formaba parte esencial de la banda sonora de tantos años, su imagen era emblema, su pensamiento concretaba el de millones. Él fue guía e inspiración, símbolo de rebeldía y justicia.
Fidel no merece que se le recuerde con llanto. Tampoco desde la historia, porque Fidel representa la historia continua de un pueblo.
Soy de la generación que creció bajo la magia indescriptible de las luces y el audio que repetía hasta el infinito su voz, la que se sorprendía ante el silencio casi sepulcral de los millones de personas que escuchaban sus discursos de pie, sin titubear, sin abandonar su lugar; a la que padres y vecinos llamaban la atención con mirada severa por hacer un ruido innecesario pues el “Jefe” estaba hablando.
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, presidió la velada político cultural en homenaje al segundo aniversario de la desaparición física del Comandante en Jefe.
Dos líderes y revolucionarios excepcionales que pusieron luces en el corazón de América e iluminaron también el mundo, como Fidel Castro y Hugo Chávez, vivieron experiencias únicas en defensa de sus ideales y cultivaron una amistad entrañable, de afectos y sincero cariño.
Con la creación del Palacio Central de Computación en el año 1991 el Comandante visionó que este centro sería capaz de promover el intercambio entre toda la población con las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TIC).
La actividad, titulada Siempre Fidel, resultó una evocación desde diversas manifestaciones artísticas a quien con sencillez y sacrificio confió en los jóvenes y acompañó al pueblo en todas las batallas.
Siempre en la primera línea durante el paso de un huracán, en los combates de Playa Girón, con los deportistas, estudiantes, pioneros, en los hospitales, en fin, con el pueblo. Por eso, Fidel siempre está presente.
Las ideas de Fidel continúan siendo guía para los que hoy defienden y construyen Cuba.
Dos años es tiempo razonable para evaluarnos. Cada uno indistintamente y todos de manera colectiva. Saber cuánto y cómo hemos cumplido con el compromiso firmado por los cubanos para hacer realidad el Concepto de Revolución, legado de Fidel y patrimonio inseparable para nuestro presente y futuro.