Trovadores y escritores cubanos llevaron su arte al poblado guantanamero de Caimanera
Declaraciones recientes de varios dirigentes de Estados Unidos no dejan lugar a dudas sobre las intenciones verdaderas de su plan con Cuba, dichas sin tapujos.
No hay dudas: Obama es la cara gentil y seductora del mismo peligro. No se disculpó por los crímenes contra Cuba, no mencionó la Base Naval de Guantánamo, no habló de la Ley de Ajuste Cubano, no dijo por qué no hace más contra el bloqueo pudiendo hacerlo, y muchas otras increíbles omisiones.
Obama aún tiene que cumplir la promesa que hizo el 22 de enero de 2009 en su orden ejecutiva para cerrar la Base de Guantánamo, “no más tarde de un año desde la fecha de esta orden”.
Cinco días después del 30 de julio de 1957 en Santiago de Cuba, cuando sicarios de la dictadura batistiana dirigidos por José María Salas Cañizares dejaron sin vida a Frank País García y a su compañero Raúl Pujols Arencibia en el Callejón del Muro, otro hecho retumbaba en la ciudad de Guantánamo. Eran alrededor de las 2:30 de la tarde del 4 de agosto de 1957 cuando una fuerte explosión estremeció la mitad de la ciudad.
Son goticas que salvan una vida, goticas que previenen la Poliomielítis. Por eso desde hoy y hasta el tres de mayo en toda Cuba se desarrollará la 54 Campaña Nacional de Vacunación contra esa enfermedad, con el marcado propósito de que nuestros niños, crezcan completamente protegidos y sanos.
Ir hasta el sitio histórico conmueve, estremece, impresiona. Estar en Playita de Cajobabo, dialogar con el mar y presenciar las enormes rocas y farallones que le perdonaron la vida nuestro José Martí aquella noche del 11 de abril de 1895, cuando desembarcó por esta zona guantanamera, es muestra de cuánto necesitamos beber de la sabia histórica.
“Tenemos Honor, tenemos Fortuna, nos falta Patria”. Así acotó el patriota Silverio Sánchez Figueras, uno de los expedicionarios de la goleta Honor, el 30 de marzo de 1895, al zarpar desde la isla Fortuna, en Bahamas, donde consiguen la nave para continuar viaje rumbo a Cuba para continuar la guerra necesaria. Era la madrugada del 1ro de abril de 1895 y llegaba a la Isla insurrecta justo por el Alto Oriente Cubano, por playa Duaba en Baracoa, la goleta Honor.
En su discurso en la III Cumbre de la Celac, efectuada en Costa Rica en enero de este año, el Presidente cubano Raúl Castro Ruz se refirió al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos como el inicio de un proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, pero aseguró que esta no será posible mientras existan asuntos pendientes a resolver, entre los cuales mencionó la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la base naval en Guantánamo.
En 1898 tropas navales norteamericanas desembarcaron en la bahía de Guatánamo, y se inició una de las usurpaciones imperiales más prolongadas de la historia.