Perucho el poeta fecundo con oro fundido escribió, la letra del himno hermoso que al combate nos llamó. Por Miguel Angel García Alzugaray.
La Ciudad de Bayamo, la primera liberada por los mambises, era un manantial de emociones, un hervidero patriótico. Después de unas 40 horas de combate y lograr la victoria, todos estaban repletos de entusiasmo.
Ubicada en una de las partes más antiguas de la emblemática ciudad de Bayamo, la Plaza del Himno Nacional debe su nombre a un devenir indisolublemente ligado a la composición y los estrenos, instrumental, vocal y oficial (con coro y orquesta), de la marcha guerrera La Bayamesa, reconocida como canto patrio de Cuba.
A los 200 años del natalicio de Perucho Figueredo, se impone conocer las raíces que lo movieron a él y a su generación a emanciparse por la independencia de la Isla, 150 años atrás. La vida del autor del Himno Nacional nos recuerda cuándo la patria nos contempla orgullosa.
El 20 de octubre de 1868 se entona por vez primera el Himno de Bayamo, en la ciudad tomada por los mambises… Ese día, la letra se da a conocer por intermedio de su autor, Perucho Figueredo, pero las notas musicales ya existían desde el 14 de agosto de 1867, compuestas por el propio patriota. Sin embargo, fue el 11 de junio de 1868 cuando tuvo su primera presentación en público. Por Daily Sánchez Lemus.
La versión del bello cántico que entonamos hoy la debemos también al Apóstol José Martí, quien publicó la letra y una variante musicalizada por Emilio Agramonte, en la edición del periódico Patria, el 25 de junio de 1892, con la sentida esperanza de que lo entonaran enardecidos «todos los labios y lo guardaran todos los hogares (…), el himno en cuyos acordes, en la hora más bella y solemne de nuestra patria, se alzó el decoro dormido en el pecho de los hombres».
En la plaza de la Revolución en Bayamo, niños, jóvenes y adultos, se congregaron para ratificar la fidelidad de las nuevas generaciones de cubanos con el legado patriótico de quien predicara que ¡Morir por la Patria, es vivir!