«Si es eficiente, no necesita monopolio, y si necesita monopolio es que no es eficiente», este es el mantra que repiten en el Gobierno de Brasil para que poco o casi nada sea público en Brasil dentro de dos años, si todo sale según tiene planeado su presidente, Jair Bolsonaro, su ministro de Economía, Paulo Guedes, y Salim Mattar, secretario especial de desestatalización y desinversión.
Asimismo, el mandatario brasileño subrayó que podrá decidir por sí solo si su país necesita unirse a una posible incursión militar dirigida por Estados Unidos contra el Gobierno de Venezuela.
En su paranoico afán de repetir las atrocidades y crímenes contra la humanidad perpetrados por Adolfo Hitler, su aventajado discípulo Donald Trump, se acaba de reunir en la Casa Blanca con el mandatario brasileño Jair Bolsonaro que, al parecer, desea ser considerado un nuevo Mussolini tropical. Digo nuevo, porque ya los sanguinarios tiranos Fulgencio Batista de Cuba y Leónidas Trujillo de República Dominicana, aspiraron en su época, también con el apoyo directo de Washington a esa oprobiosa condición.
Veremos quién se cansa primero. Si Estados Unidos y la derecha con su dogma injerencista, o los pueblos, que llevan la llama bolivariana de la lucha en el corazón. Apuesto por los pueblos.
Sin el menor sonrojo el nuevo presidente de Brasil, el Capitán Jair Bolsonaro, al arribar a Washington, fue corriendo a visitar a sus antiguos jefes en el cuartel general de la CIA, para agradecerles las operaciones encubiertas que ejecutaron para llevarlo a la presidencia de Brasil, que como se conoce una de las principales fue la elaboración de la acusación sin base legal alguna y posterior encarcelación, del candidato Luis Ignacio Lula.
Según fuentes del nuevo gobierno brasileño, Más Médicos será reemplazado por un nuevo proyecto, probablemente titulado Más Salud.
El nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, desistió de su idea de instalar una base militar de Estados Unidos en territorio nacional durante su mandato.
Protegido por medidas de seguridad sin precedentes, el ultraderechista Jair Bolsonaro asumió este martes las riendas de Brasil en medio de reservas de políticos sobre su desenfreno neofascista y su disposición a reformar aspectos de la vida cotidiana que pueden dañar a millones de personas en ese país.
Siete de cada 10 brasileños rechazan la política exterior del nuevo gobierno del presidente Jair Bolsonaro, centrada en la sumisión a los intereses de Estados Unidos, revela este jueves una investigación realizada por el instituto Datafolha.
Por ser sólo repugnantes excrecencias humanas, tanto Eduardo Bolsonaro como su progenitor, están condenados a terminar como otros lacayos de la Casa Blanca, en la más hedionda letrina de la historia. Por Miguel Angel García Alzugaray.