La decisión del presidente Juan Manuel Santos de ingresar a Colombia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una traición a su pueblo, que anhela el fin de una prolongada y sangrienta guerra.
El mundo, y particularmente la Patria Grande han reaccionado con los parabienes que merece un acuerdo como este, que llega para reafirmar una vez más a Latinoamérica y el Caribe como zona de paz, y que el adiós a las armas es el camino que merecen los hijos de la otra patria del Libertador.
Por Ana Hernández
Ya Colombia tiene un nuevo acuerdo de paz. Este sábado firmaron el documento el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), luego de una serie de reuniones entre los partidarios de las opciones del Sí y el No en el plebiscito por la paz.
No cabe la menor de las dudas de que el expresidente Álvaro Uribe Vélez y la doble moral de gobierno de Juan Manuel Santos son los principales responsables de la actividad desestabilizadora de grupos paramilitares colombianos en diversas regiones venezolanas.