La decencia es quizás el valor que mejor refleja la dignidad humana. A lo mejor alguien piensa que el listón es demasiado alto, sobre todo cuando hay que ingeniárselas para poner todos los días el pan sobre la mesa. Pero hay cosas a las que un hombre o una mujer no pueden renunciar nunca.
En los barrios se reconocen aquellas personas que se distinguen por su decencia, una cualidad que mucho tiene que ver con la forma correcta de comportarse, de hablar y de dirigirse a los demás en tono bajo y sin gestualidades. La decencia es uno de los valores más importantes para darse a respetar.