La Ley Helms-Burton cedió una parte considerable de las prerrogativas que había ostentado la Casa Blanca para manejar su política de bloqueo hacia Cuba.
Solo existen cuatro aspectos en que el Presidente no puede actuar, pues requieren la acción congresional para su eliminación o modificación por estar regulados en leyes estadounidenses. Fuera de ellas, Obama puede acudir a sus prerrogativas ejecutivas para modificar la implementación de la política de bloqueo contra Cuba.
Todo lo que digan, mentiras grandes y pequeñas, no engañará ni convencerá a nadie. Por eso, el fracaso definitivo del bloqueo algún día llegará: ¡ya lo verán! El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba se ha mantenido criminalmente durante cincuenta y cinco años.
La política de bloqueo económico, comercial y financiero prohíbe las exportaciones de tecnología y equipamiento de telecomunicaciones. La Ley Torricelli de 1992 y la Ley Helms-Burton de 1996 prohíben cualquier tipo de inversión por parte de entidades estadounidenses en los servicios nacionales de telecomunicaciones de Cuba.