El propio presidente de los Estados Unidos de América, se ha encargado de demostrarle al mundo que, en su país, no hay libertad de prensa, expresión, ni de pensamiento, al arremeter contra los periodistas de forma prepotente y grosera. Por Arthur González.
La agencia española EFE reveló, este jueves, que el presidente Donald Trump, expulsó de una rueda de prensa en la Casa Blanca al periodista de la CNN, Jim Acosta.
Tal vez la mejor definición de este fenómeno la diera hace poco un politólogo estadounidense que por prudencia pidió seguir en el anonimato: Señores periodistas, ¡despierten y pongan los pies sobre la tierra! Se acabó en los Estados Unidos la farsa de la libertad de prensa que en realidad nunca existió. Por Miguel Angel García Alzugaray.
Represión, violencia y concentración mediática son elementos fundamentales que agreden la libertad de información en el mundo según un informe presentado por la UNESCO en este 2018.
Los periodistas cubanos tenemos mucho trabajo por hacer, muchos problemas por enfrentar, pero aquellos que quieran utilizarnos para dañar la independencia y la dignidad que hemos conquistado como pueblo no podrán contar con nosotros. Estamos dispuestos al diálogo y a la confrontación profesional, mas no a identificarnos con los que a sueldo de intereses extranjeros quieren llevarnos a un modelo de prensa que, en manos de dueños y anunciantes, extirpa a las mayorías su derecho a la expresión. Eso es una ofensa inaceptable.
La derecha en América Latina utiliza a la prensa ultraconservadora, sus redes sociales y las nuevas tecnologías, además de los órganos legislativos y las instituciones judiciales, como sus armas principales para consumar los llamados “golpes suaves o blandos”
Hace pocos días estuve compartiendo con grupo de diez estudiantes estadounidenses de distintos estados. Todos eran jóvenes de un nivel relativamente alto. De acuerdo con lo que pude observar, prácticamente todos tenían medios portátiles de comunicación, ya sean tablets, ipods, teléfonos celulares de distintos tipos, computadoras con wifi y seguramente otros más sofisticados. Tenían los medios para recibir información, pero no tenían la información.