¿Quién sabe si ella ya sabría que su destino era otro? Fue una grande, una grandísima de las letras cubanas, pues tanto en su prosa como en sus versos, con estilo propio y madurez lingüística, Mirta mostró sencillez, identidad, cubanía y sobre todo un profundo sentimiento patriótico.
Ella es Mirta Aguirre Carreras. Su estilo propio y madurez lingüística mostraron su brillantez no solo como poetisa, sino como ensayista y estudiosa marxista. La música también formaba parte de sus inspiraciones. Por Lisbet Penín Matos.
[…] Sí, y a los pocos días jodí a un ciclista. Lo paré cuando iba llegando a Santa Tecla, bajo La Ceiba, y también le volé la cabeza con un tiro de cuarenta y cinco. Y cuando me enteré de que tenía catorce años y vivía con su mamá y que era el tercero de cinco hermanos sin tata, me di cuenta que le había hecho un favor. Y a lo mejor también se lo hice al italiano. […] Sí, al que maté con la bomba del hotel Copacabana… […]
Comenzó un zigzagueo por las calles de Nueva York, tratando de burlar el seguimiento. No podía llegar a casa de tía Eva con ellos detrás, tampoco quería volver a la misión, todo era cuestión de evadirlos, de doblar bien la esquina inesperada como en cualquier película (…) Recordó que también debió tener una pistola cerca, su pistola, la muchacha que nunca compartía sus recorridos por aquella ciudad porque la prefería en la gaveta, engrasada, como objeto museable y no como objeto de muerte. Entonces sintió que le golpeaban en el carro…