Con la Protesta de Baraguá llegó a su cumbre el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo, y las banderas de la Patria y de la verdadera revolución, con independencia y justicia social, fueron colocadas en su sitial más alto.
Como ustedes conocen a partir del 17 de diciembre pasado, la guerra que nos impuso desde hace más de medio siglo, el poderoso vecino del Norte adquiere un nuevo carácter. Se trata del más grande desafío en términos ideológico y cultural en el actual siglo XXI.