Fueron 14 meses de contrainteligencia. Varias tramas golpistas y magnicidas, enfrentadas, superpuestas, contradictorias, caníbales. Asalto al Palacio de Miraflores, (otra vez) a la Base Aérea Francisco de Miranda, a las bóvedas del Banco Central (por parque y dinero). 140 mil cartuchos de municiones. Al menos cinco grupos de combate. 56 horas de registro audiovisual de conversaciones.
Este martes, la Policía Metropolitana de Cúcuta, reportó tener informaciones sobre un presunto enfrentamiento violento entre las bandas paramilitares de Los Ubareños y Los Rastrojos en la localidad de Boca de Grita en el estado Táchira, zona fronteriza con el territorio colombiano.
Sin lugar a dudas, la agresión contra la democracia y la paz social que se ha desarrollado en los últimos meses en y contra la República Bolivariana de Venezuela, no tienen parangón en las tensas relaciones entre los pueblos de Nuestra América y la élite corporativa dominante estadounidense.
El plan parecía limpio y rápido de ejecutarse en el papel, sobre todo con el avance del bloqueo vía sanciones de la Casa Blanca, una suerte de preámbulo turbulento en el sector económico-social de Venezuela que daba pie a un nuevo escenario de desestabilización para provocar, al fin, un cambio de régimen.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha comentado el escándalo de corrupción que salpica a la oposición de su país y ha afirmado que “se robó toda la plata de la ‘famosa’ ayuda humanitaria de Estados Unidos”. Además, el mandatario ha indicado que estos políticos venezolanos se burlaron del Gobierno norteamericano al apropiarse de ese flujo de recursos para financiar sus operaciones en la frontera con Colombia.
Las revelaciones este fin de semana de la publicación Panam Post sobre la trama de corrupción que familiares y allegados de Juan Guaidó han ejecutado en la ciudad colombiana de Cúcuta y otros elementos inmorales que van saliendo a la luz, han estremecido a la sociedad venezolana y muestran la cara enlodada de la oposición golpista en Venezuela, que ha pretendido erigirse en «salvadora» de esa nación.
El viernes 14 de junio el medio PanamPost, uno de los más activos políticamente a favor del antichavismo puertas afuera de Venezuela, presentó un detallado reportaje que ilustra un desfalco por parte de los enviados de Juan Guaidó para manejar los asuntos de la “ayuda humanitaria” que fue desplegada en la frontera en el lado colombiano.
El “enviado especial” de los Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams, publicó un artículo de opinión en el Miami Herald que ha dado mucho de qué hablar.
Diversas son las reacciones de la dirigencia antichavista sobre las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, filtradas por The Washington Post hace pocos días. Lo que pareciera un descuido comunicacional pudiese ser, en realidad, una operación de distanciamiento del tren gerencial plutocrático que comanda la Casa Blanca para, como en otras ocasiones, hacer giros en su agenda y descartar a los decadentes operadores actuales.
En la Reunión Ordinaria de la Comisión Interamericana por el Control del abuso de drogas (CICAD) y la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Buenos Aires entre el 8 y 10 de mayo, se suscitaron discrepancias entre países por el tema de Venezuela y el narcotráfico en la región.