En Cuba, desde los primeros años de la Revolución, mucho se ha hecho por superar la forma tradicional de ser hombre y sus manifestaciones en el ejercicio de la paternidad. Son palpables los logros, pero aún necesarias nuevas reflexiones y acciones respecto a las limitaciones.
Merecido homenaje entonces a los padres cubanos que despiertan cada día con un beso y una sonrisa de sus hijos, a los que ya no están pero aun nos hacen sonreír con su recuerdo.