La construcción de una Patria no depende de una persona, depende de un pueblo; de un pueblo que lleva como material genético convicciones que dicen cómo somos. La autodeterminación, la valentía, el altruismo, la soberanía, y el respeto hacia nuestras ideas, representan para los cubanos de hoy, una herencia de los mambises. Un comentario de Lisbet Penín Matos
La reciente visita del Presidente de los Estados Unidos mostró a ciertas personas que se autoproclamaban como la sociedad civil cubana, quienes, alterados, se expresaron irrespetuosamente de la verdad y de la historia de nuestro país. Estas personas quisieron, y quieren, tapar el Sol con un dedo. Pretenden presentar una farsa que justifique sus asalariados compromisos políticos.
Para el joven historiador cubano Elier Ramírez, hablar de conceptos como derechos humanos y sociedad civil en Cuba es referir fortalezas indiscutibles del proceso revolucionario iniciado en enero de 1959.
Representantes de la sociedad civil cubana expusieron en Naciones Unidas los logros y desafíos de la isla en materia de igualdad de género y empoderamiento de la mujer, a dos décadas de adoptada la Declaración de Beijing.
Nuestras organizaciones se encuentran preparadas para llevar y compartir nuestra particular experiencia. Veremos si la “sociedad civil” que se preparan para presentar los asalariados del imperio y el imperio mismo puede exponer algún resultado comparable y de mayor impacto social que éstos, aun cuando los nuestros fueron logrados a pesar del bloqueo y los suyos, con la generosa ayuda de los agentes intervencionistas norteamericanos.
Cuba, aunque no es un caso único, es un buen ejemplo de cuánto se puede hacer cuando el gobierno y la sociedad trabajan juntos en la construcción y la aplicación de las políticas.
En la Central de Trabajadores de Cuba, organización no gubernamental, se centró el tercer y último momento del debate; con la presencia de Raymundo Navarro Fernández, miembro del Secretariado Nacional de la CTC; Rosario Rodríguez Remón y Gilda Chacón Bravo, funcionarias del departamento de Relaciones Internacionales, y Carlos de Dios Oquendo, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción (SNTC).
Intercambio con la Msc. Miriam García Mariño y Vania Rivero Morejón, funcionarias del Ministerio de Justicia (MINJUS), institución que preside el registro de las organizaciones que componen la sociedad civil en Cuba.
A pesar de las diferencias que armonizan el mundo, algunos conceptos han conseguido minimizarlas para imponer un consenso supranacional. Un ejemplo de esto es el término sociedad civil que suele entenderse como el “espacio de vida social organizada, voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del Estado y limitada por un orden legal o juego de reglas compartidas.
El Foro Pensando Américas perfiló la postura de los representantes de nuestra sociedad civil que asistirán a la Cumbre de Panamá y dejó claro que Cuba propondrá a la región lo que más tiene en casa: unidad.