Un grupo criminal tratando de alcanzar «el sueño americano» con la esperanza de acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, regresaron a la garita de Tarará para no dejar testigos . La acción coordinada de los combatientes del Minint y el pueblo logró la rápida captura del septeto homicida.
Cuba fue víctima, hace hoy 26 años, de uno de los crímenes más brutales motivados por la política estadounidense de promover la emigración ilegal desde la Isla hacia ese país norteño.
Emigrar, algo tan natural como andar, pero si desde Cuba se trata, créame, una odisea, máxime cuando desde el mismísimo triunfo de la Revolución cubana, esa acción ha estado plagada de una estimulación externa beligerante que ha propiciado no pocas historias de dolor para las familias que han quedado con el desconsuelo de no ver nunca más a sus seres queridos, víctimas del sepulcro ocaso.
A 25 años de los acontecimientos ocurridos en la base náutica de Tarará, donde cayeran los hermanos Yuri Gómez Reinoso, Orosmán Dueñas Valero y Rafael Guevara Borges, no nos debe caber ninguna duda, que lo sucedido en aquella noche de enero del 1992, no fue un acto fortuito, un simple acto delictivo, ni mucho menos un ajuste de cuentas. Un aparte fue para Rolando Pérez Quintosa, quien luego de ser atacado, permaneció varias semanas en el hospital en una constante lucha por la vida. pero las heridas fueron mayores, por lo que fue un cuádruple asesinato. Por José Luis Alonso Lanza.
Fragmento del discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro en la despedida de duelo del Combatiente Rolando Pérez Quintosa.
En la madrugada del día 9 de enero de 1992, elementos contrarrevolucionarios penetraron en la base náutica de Tarará y volaron el dispositivo de protección del lugar con el propósito de robar una embarcación y abandonar el país rumbo a Estados Unidos. Ese día fueron asesinados tres combatientes del Ministerio del Interiror.