No todos los días un medio de la denominada gran prensa estadounidense es tan explícito, categórico y desenfadado como lo ha sido el pasado 27 de diciembre el influyente diario The New York Times, al analizar cómo concluye el primer año del magnate en la Casa Blanca y qué hace falta hacer para restaurar los valores básicos de Estados Unidos. Por Francisco Arias Fernández.
Web del Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos – Artículo en inglés en Counterpunch.- En el dulce resplandor del acercamiento histórico del mes pasado entre Estados Unidos y Cuba, mucho se ha hablado de los papeles fundamentales desempeñados por el Papa Francisco, el gobierno canadiense, editorialistas del New York Times, varios políticos estadounidenses y sus asesores, incluso se ha hablado sobre la “diplomacia del esperma”.
The New York Times recuerda importancia de cerrar la cárcel de la ilegal Base Naval de Guantánamo.
La noticia paralizó a toda Cuba. Quizás haya sido el día, me atrevo a asegurar, que más se debatiera en la Isla sobre una decisión de carácter político. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre esta nación y Estados Unidos, acaparó la atención de la generalidad de los cubanos, solo desplazada por la alegría contagiosa que supuso el fuerte impacto de que Gerardo, Antonio y Ramón se encontraran en el suelo patrio. También de buena parte de la opinión internacional que convirtió el acontecimiento en titular de las publicaciones más influyentes del mundo.
iendo yo un niño iletrado en vías de dejar de serlo, siempre llamaba mi atención en el librero de mi padre un libro grueso con unas letras grandes rojas y negras en el lomo. Yo, que no sabía aún que la u no se pronuncia después de la g si no tiene diéresis, leía una palabra inexistente: la “güerra”.
The New York Times volvió a la carga con otro editorial que deja al descubierto la actual corriente de pensamiento en Estados Unidos, a favor de un cambio radical de la política hostil hacia Cuba.
El diario “The New York Times” publicó un tercer editorial donde reitera sus consideraciones sobre la añeja y gastada política de Estados Unidos contra Cuba, en el cual deja al descubierto la intolerante posición del cada vez más pequeño grupo de anticubanos que se oponen a la normalización de relaciones bilaterales.
Por cuarta vez en un mes The New York Times publicó un editorial pidiendo cambiar la política de Washington hacia Cuba. El de este domingo solicita al presidente Barack Obama un canje entre el “contratista” Alan Gross preso en Cuba y los tres antiterroristas cubanos del grupo de Los Cinco condenados injustamente en EE.UU.
La noticia recorre los medios del mundo: un editorial de The New York Times –presentado en no pocas notas como “prestigioso” diario estadounidense- aconseja a Obama levantar el bloqueo a Cuba, que considera “insensato”. Pero las razones que argumenta el diario para acabar con esta política que somete a graves carencias a la población civil cubana distan mucho de ser “humanitarias”.
Blogueros y redactores de todo el país se pusieron a trabajar a destajo para ser los primeros en destapar lo ocurrido. No es para menos. El cargo de director ejecutivo del periódico más importante del mundo es un trono sagrado equiparable a la realeza: aún en la era de Internet, el New York Times sigue marcando la agenda, moviendo mercados, eligiendo políticos, sancionando guerras y creando estrellas de Hollywood.