Viajar al exterior es uno de esos temas tradicionales que los enemigos de Cuba sitúan bajo un súper microscopio, pues la lupa ha quedado corta de megapíxeles en tiempos de Flickr y Photoshop.
Se reunieron en la ciudad madrileña, bajo el amparo del derechista Partido Popular, la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad (AIL) y la Casa de América en Madrid, varios connotados contrarrevolucionarios, aparentando una unidad inexistente, para dar a conocer una declaración conjunta, en nombre de una veintena de diminutos grupúsculos, mediante la cual quieren engañar incautos en eso de hablar con una sola voz, cuando son mundialmente conocidas sus ansias personales de protagonismos, sus impuras ambiciones y, sobre todo, la enconada lucha entre ellos por los premios en metálico.
La Unión Europea a solicitud de presidente de España, José María Aznar acordó imponerle sanciones a Cuba en 1996, con la malsana intensión de provocar el derrocamiento del sistema socialista y reimplantar a la fuerza un régimen al servicio de los norteamericanos.
La Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) ha implantado un software en cerca de 100.000 ordenadores de todo el mundo que permite llevar a cabo la vigilancia en esas máquinas incluso cuando no están conectadas a internet.
Hablar de Derechos Humanos y Cuba, para cualquiera de los que habitan en la isla, resulta un asunto zanjado desde hace medio siglo, un tema central en la atención del gobierno y en cuyo respeto y cumplimiento descansa la construcción de la sociedad.
Es más que evidente el miedo insuperable que el imperialismo norteamericano ha inculcado al mundo con sus armas atómicas, bombas de neutrones, invasiones injustificadas y el empleo de aviones no tripulados que bombardean indiscriminadamente ciudades y poblados indefensos, con un saldo elevado de muertos y heridos, sin que recaiga sobre los responsables el peso de la justicia.
El gobierno español presidido por Mariano Rajoy, además de los escándalos de corrupción y enriquecimiento ilícito, de tener el record del mayor desempleo europeo con 5,6 millones de personas en esa penosa situación, ahora se dispone a aprobar la controvertida Ley de Seguridad Ciudadana, que incluye importantes multas en caso de protestas consideradas “ilegales” por las autoridades.
Desde 1996, la Unión Europea impone una Posición Común a Cuba, oficialmente a causa de la situación de los derechos humanos. El último informe de Amnistía Internacional ilustra el carácter discriminatorio e ilegítimo de dicha política.
Esta interrogante es para ser respondida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, la que al parecer no ve lo que realmente tiene que mirar para condenar a los verdaderos responsables de tantas injusticias en el continente latinoamericano.
El cable fechado desde Bruselas el 17 de febrero del 2010 se refiere a acciones lidereadas por Estados Unidos para “neutralizar, cooptar o marginar” un grupo de Estados, entre los que se menciona a Cuba. Prueba que en la Cumbre de Copenhague sobre Cambio Climático,¡los Estados Unidos y la Unión Europea se lanzaron a una campaña de presiones políticas, financieras y condicionalidades a la Ayuda Oficial al Desarrollo para tratar de dar legitimidad al inexistente “Acuerdo de Copenhague”.