Por Nicholas Valdés

La experiencia para perfeccionar el modelo democrático cubano, su sistema de poder popular, no se puede buscar en las democracias burguesas contemporáneas, aseguró hoy el diputado Rolando Gónzales.
En ese sentido, el también vicepresidente de la comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), expresó que el carácter real -ese que parte de reconocer la soberanÃa popular- no se encuentra en los modelos basados en el capital.
Cuando me encuentro en el exterior representando a Cuba en organismos interparlamentarios, o en encuentros con diplomáticos, me preguntan con frecuencia por la oposición en la Isla.
Yo respondo: ¿Cuál oposición? Y es que en Cuba dicha oposición es financiada desde el exterior; y es abiertamente procapitalista, proimperialista, antisocialista e incluso antinacional, apuntó.
En esos escenarios siempre digo que en nuestro paÃs existe un solo partido polÃtico -prosiguió Gonzáles-,pero los cubanos nos damos el lujo de tener como verdadera oposición a la primera potencia capitalista del mundo, que es la que históricamente ha intentado entrar en el juego polÃtico interno.
El diputado recordó que Estados Unidos ya lo intentaba incluso antes de constituirse como paÃs independiente; luego interfirió en el camino de la nación caribeña hacia su independencia de España; lo mismo sucedió en las décadas de la republica colonial y más claramente en el perÃodo revolucionario.
Con independencia de todos esos cuestionamientos, que generalmente proceden desde el exterior, es suficientemente nÃtido el hecho de que esas opiniones no representan los intereses de los que luchan por humanizar la existencia de las sociedades de nuestros tiempos.
El vicepresidente de la comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento cubano se refirió también a las decisiones que se crean respecto al sistema de elección de la máxima dirección del paÃs.
A nivel internacional se dice que en Cuba el pueblo no elige a su jefe de estado o de gobierno. No obstante, hay muchos otros paÃses en el mundo que tienen un sistema indirecto de elecciones, incluso naciones que se autoproclaman paradigmas de la democracia, argumentó el parlamentario.
Detalló al respecto que en la Isla, para llegar a presidir el Consejo de Estado, hay que ser propuesto; luego aprobado por una asamblea municipal del Poder Popular; recibir los votos para diputado a la Asamblea Nacional en elecciones generales, y finalmente someterse al sufragio de dicha instancia y el propio Consejo de Estado.
El proceso cubano ha logrado con este sistema contribuir no solo a la existencia de la nación y de un proyecto social, sino tambien divulgar -a partir de la heterogeneidad de esa representación- la unidad de la nación; una condición vital para conservar nuestra existencia frente al acoso externo y la asimetrÃa de poder, concluyó.