Asistimos a momentos trascendentales en la historia de nuestros pueblos. Tras dos siglos de lucha, al sur del río Bravo se logró crear por primera vez una organización sin presencia extraregional: la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). ¿Cómo se materializó este ideario de unidad e integración? ¿Cuáles han sido sus amenazas y desafíos?
Cuando el 3 de diciembre del 2011 en la Cumbre fundacional de la CELAC en Caracas, el General de Ejército Raúl Castro Ruz en la Cumbre expresó: “La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños es nuestra obra más preciada. Simbólicamente, consolida el concepto de una región unida y soberana, comprometida con un destino común“, no estaba lejos de pensar que nacía la concreción de los sueños de una región que permaneció dormida durante años a la espera de su momento.
Ramsey Clark, ex fiscal general de Estados Unidos durante la administración de Lyndon Jonson, de 1966 al 1969, aseguró que la base naval estadounidense establecida en la Bahía de Guantánamo hace más de un siglo es “una amenaza real contra Cuba y todos los países del Caribe”, en el III Seminario en contra de las bases navales, celebrado en noviembre de 2013.
Guantánamo, que en otros tiempos fue una salvación para muchas personas que huían de guerras peligrosas hoy, un siglo después, “constituye un peligro para todos los pueblos de la región, pues es mayor el sentido de dominación de los Estados Unidos y sus armas más sofisticadas”, expresó.
El compromiso político de crear una nueva organización continental alcanzó en Caracas, Venezuela, su concreción con la puesta en marcha el 3 de diciembre de 2011 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
La conversión de América Latina y el Caribe en una Patria única y libre, sin presencia de las colonias europeas, fue el sueño que animó a los próceres de esta región desde la liberación de Haití en 1802 hasta la Revolución Cubana en 1959, obras políticas que tienen su continuidad en los gobiernos izquierdistas y progresistas surgidos hace 15 años atrás.
Tomado del Sitio Cuba Ahora
El compromiso político de crear una nueva organización continental alcanzó en Caracas, Venezuela, su concreción con la puesta en marcha el 3 de diciembre de 2011 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Surgió así la primera organización que agrupa a 33 países del área, sin la presencia o tutelaje de Estados Unidos u otra potencia hegemonista.
Esta carta fue enviada el pasado 6 de enero de 2014 por Eugenio Martínez Enríquez, Embajador de Cuba en España, a Jan Martínez Ahrens, Subdirector que se encuentra a cargo de “El País”, en respuesta a su irrespetuoso y mentiroso editorial “Y van 55 años”, para que fuese publicada por el diario. Al parecer ni el periódico ni el ocupado Subdirector con quien se ha tratado de contactar en varias ocasiones, han tenido tiempo para responder a la Embajada de Cuba en Madrid.
Eran aproximadamente las diez de la noche del 10 de enero de 1929, cuando dos tiros de revólver 38 penetraban el cuerpo del joven mientras caminaba por las calles de México junto a su inseparable compañera Tina Modotti. Los asesinos enviados por el dictador Gerardo Machado le habían disparado por la espalda. Con solo 26 años de edad, decía adiós a la vida Julio Antonio Mella.
Fue Radio Martí quien dio la noticia sobre un grupo de nueve jóvenes cubanos vinculados a actividades contrarrevolucionarias y pertenecientes a diferentes grupúsculos, habían sido seleccionados para viajar a los EE UU, con vistas a realizar estudios en diversas instituciones de esa nación. ¿Algo Nuevo? Realmente no. A partir de la implementación de la nueva Reforma Migratoria cubana, decenas de mercenarios han ido a diferentes países para recibir entrenamiento por parte de partidos políticos, ONGs, fundaciones y otras tapaderas de los servicios de inteligencia enemigos, tal como sucedió en Polonia durante el 2013.
Esta vez los seleccionados fueron Laritza Diversent y Yaremis Flores; el bloguero Henry Constantin, la integrante de las Damas de Blanco, Sahily Navarro; Danilo Maldonado, conocido como “El Sexto”; la hija de los contrarrevolucionarios Berta Soler y Ángel Moya; hasta llegar a nueve.
Como pequeños flashazos llegan los recuerdos de mi infancia. Unas veces por la añoranza de aquella inocencia que no me dejaba cometer errores, tener preocupaciones y sufrir por amores no correspondidos. Otras veces, en conversaciones de grupo en la que narramos nuestras peripecias de la niñez con sonrisas en los labios y ante el asombro de los oyentes, que nunca imaginan que seas autor intelectual de tal y más cual travesura.