Para comprender mejor la posición asumida por la Casa Blanca al desconocer los resultados oficiales emitidos por el Consejo Nacional Electoral venezolano que proclamó como presidente a Nicolás Maduro, es imprescindible analizar el origen y evolución de la Gran Estrategia imperial sobre la patria del Libertador
Los estudiantes comenzaron a descender la escalinata con banderas de la FEU y carteles que recordaban la hazaña estudiantil contra la dictadura de Batista, y los policías cubanos reaccionaron de modo inesperado.
Contra la revolución cubana hay pocas acciones que ejecutar, que en los últimos 53 años no se haya consumado. Desde invasiones, actos terroristas, planes de asesinato a sus dirigentes, introducción de plagas y enfermedades, acciones para reforzar la Guerra Económica y por su puesto hasta fantásticas campañas mediáticas con falsas y/o tergiversadas informaciones.
“Saberse cubanos”
Hoy se abre la promesa del amor
y es mi canto la razón
de vivir en esta tierra
donde crece la verdad pariendo fe,
donde se alza el porvenir
que en batallas nos espera.
Los que viven del cuento de los supuestos horrores cometidos por la revolución cubana desde hace 53 años, no se cansan de aburrir a los demás con la misma candanga o cantaleta de las “olas represivas”, inventadas por ellos mismos para mantenerse chupando el presupuesto que le aprueba anualmente la Casa Blanca.
En las Causa 1 y Causa 2 de 1999, juicios celebrados en Cuba contra acciones terroristas, quedó irrefutablemente demostrada la responsabilidad de Luis Posada Carriles en la organización de estos hechos. Pero, ¿quién es este asesino que se jacta, públicamente, de dormir “como un bebé” después de haber sido causante de la muerte de Fabio Di Celmo?
Parecería un chiste si no fuera el prófugo de la justicia cubana por acciones terroristas, Carlos Alberto Montaner, quien publicara el pasado 23 de agosto de 2012, un artículo justificativo, y cuasi envuelto en llanto, en el sitio Diario de Cuba, bajo el sugestivo título “Anatomía de un intento de asesinato de mi reputación”.
Es cierto que EE.UU. no es signatario de esa convención, pero cuan distinta fue su posición en la década del 60 y después en los 80 e inicios de los 90 cuando estimuló y apoyó la entrada de contrarrevolucionarios y personas con pésimos antecedentes penales en sedes diplomáticas en la Habana, como parte de su propaganda anti cubana, y para ampliar la matriz de opinión de que “huían del comunismo”.
Los autores del documental francés “Revolución.com. EEUU. Conquistando al Este”, que analiza el fenómeno político fabricado de las Revoluciones de Colores en países de Europa del Este para derrocar a sus gobiernos, expresan la seguridad que las tecnologías de tales revoluciones se elaboran y financian por la Administraciónde EEUU. “En las décadas del 60 y el 70, de tal actividad de encargaba la CIA, pero más tarde se decidió que esa labor podía hacerse de modo abierto y transparente por unas fundaciones, como la de Soros, el Freedom House o el Instituto Republicano Internacional”, según despacho de la agencia Novosti.
El Maestro de ceremonias hizo las presentaciones; todos los sentidos de Collera estaban en tensión buscando el punto vulnerable. La cuestión complicada radicaba en que momentos antes del desenlace, él no sabía cómo iba a dar el pretendido golpe; pensó incluso que se había dejado llevar por un entusiasmo pasajero que le comprometía, fue entonces que el presentador hizo referencia a un cubano de la Isla (para diferenciarlo de los de la emigración) que según dijo textualmente: “ese cubano va a decir ahora aquí, lo que no puede decir en Cuba”. Hubo aplausos como tentándole al temerario reto.