El Abela fue vendido en tres mil doscientos dólares y el subastador anunció el siguiente nombre: Portocarrero. Después de otra dilatada porfía, una señora lo obtuvo por cuatro mil ochocientos. Y siguieron las propuestas: Amelia, Servando, Carmelo González. Y continuaron los dólares, por cientos y miles, resonando en el ámbito del salón. Al Maestro lo llamaron enseguida…
No fueron molestados y posiblemente para evitar el aburrimiento y ocupar su tiempo libre debieron elaborar largos informes explicativos de los fracasos que compartieron con el centro principal de la Agencia en EE.UU, hasta que poco a poco fueron retirados de La Habana, acompañados de una aureola negra de derrota que hacia lo interno prevaleció entre los encargados de trabajar contra la Isla en los servicios especiales norteamericanos.
Entre sus jefes resaltaba una atractiva mujer de poco menos de 40 años, trigueña de ojos y cabellos negros y a la que pudiera atribuirse algún ancestro árabe, la cual ya era una experimentada oficial que había olido la pólvora en los encuentros con infiltrados y, probablemente, fue la única mujer que sustituyó a su jefe muerto en un enfrentamiento con agentes de la CIA en la década de 1960 en el litoral de la costa norte de La Habana.
No obstante, la burocracia de la agencia cumplió con exactitud las normas que incluían a Cuba dentro de los países comunistas de riesgo, lo que tenía implícito una superior remuneración para los oficiales. Quienes estaban acostumbrados a los carros automáticos climatizados y con suspensión asistida, en alguna ocasión tuvieron que conducir los Ladas soviéticos de dura dirección y caja de cambios mecánica, desconocidos por varias generaciones de estadounidenses, pero que eran imprescindibles para pasar lo más inadvertidos posible en el tránsito de la Isla.
Por esos días había cierto estado de euforia en los Estados Unidos, en los círculos anticubanos, alentados por la falsa esperanza de un posible derrumbe de la Revolución ante la ausencia de Fidel en la dirección del país. Como es habitual en estas celebraciones se imponía un brindis; al llamado de alguno de los organizadores se cargaron las copas de vino, se levantaron los brazos y para sorpresa de José Manuel Collera pidieron que fuera él quien hiciera el brindis de rigor con unas palabras propias de la ocasión.
El profundo anti comunismo de Allen Dulles se reveló en la propia Berna en 1916, donde fue designado como diplomático en la primera misión como oficial de la inteligencia y atendió a un exiliado ruso de estatura media y de complexión fuerte para su tamaño, quien le solicitó una visa para visitar EE.UU, la cual le fue rechazada, por considerarlo un indeseable en Norteamérica, se trataba de Vladimir Ilich Lenin.
Nunca antes desde su creación en 1947, la CIA sería vulnerada de una forma tan masiva. En la práctica todo el personal operativo de la agencia en La Habana durante casi 10 años, desde 1977 y hasta 1987 trabajaba para la atención de 27 agentes que en realidad eran colaboradores de la contrainteligencia cubana, quienes les fueron presentados como jugosas carnadas y aquellos entusiastas oficiales de inteligencia estadounidense fueron mordiendo los anzuelos.
El alcalde de Union City, de nombre Brian Stack, ha declarado non grata la presencia del presidente ecuatoriano Rafael Correa en su comunidad, alegando que este posee vínculos con líderes “cuyas ideologías promueven la violencia y la opresión”. Atribuye su conducta a las “presiones del exilio cubano”.
En las últimas semanas, un plan concebido por la ultraderecha estadounidense y coordinado por la Oficina de la Sección de Intereses en La Habana se ha puesto en marcha para alentar la difusión de rumores, con calidad de versiones periodísticas no comprobadas, que el grupo de disidentes las “Damas de Blanco” es objeto de violentas represiones policiales ordenas por las autoridades del gobierno cubano.
Un reportaje del noticiero de la Televisión Cubana presentó imágenes de los listados de supuestos presos políticos en Cuba que difunden los grandes medios, en que se mostraron nombres de futbolistas bolivianos y un pintor del siglo XVIII.