Aquí, junto a nosotros, están la obra, las enseñanzas, las ideas y el ejemplo de Fidel. Sus palabras precisas en el momento preciso. Las frases de aliento ante las adversidades. Sus convocatorias con fuerza de programa. Desde antes del triunfo de la Revolución ha sido así. Cuando nadie o pocos creían en la victoria, él la vislumbraba.
Votar por Cuba es hacerlo por un sueño que vale la pena, por lo vivo de la historia y por lo hermoso del porvenir; es depositar la fe en el lado luminoso del ser humano y en la emociones que despierta una escalinata sembrada de antorchas, un mar teñido de flores, el olor a palmas de una madrugada…
A Fidel lo recordaré siempre así: grande, invencible, digno, revolucionario cabal, el más humano, justo e íntegro de los hombres. Por esa y muchas otras razones Fidel siempre fue y será simplemente Fidel.
Lo invito a que mire el cielo de hoy. Es una noche tranquila del mes de marzo. Más allá de todas las cosas que puedan estar sucediendo en el planeta tierra mirar hacia las estrellas siempre provoca paz en las personas. Pero ese paisaje podría cambiar. Por Diana Valido.
¿Quiénes son en realidad los expresidentes Andrés Pastrana y Jorge Quiroga, quienes protagonizaron otra provocación contra Cuba, y cuál es su legado en sus países de origen?
Por más que Washington se empeña en trazar una línea de Alaska a la Tierra del Fuego y vender la fantasía del panamericanismo, el Río Bravo se encarga de separar dos proyectos históricos irreconciliables cada vez que se reúnen los países del continente.
Una visionaria frase marcó el punto de partida de lo que sería una colosal obra: “El futuro de nuestro país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente (…) lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia”.
Hoy, tenemos una generación de cubanos que son los hijos de quienes formamos parte de aquel ejército de pueblo, y muchos de estos jóvenes, que solo conocen el capitalismo cruel por los libros de historia de Cuba, se enfrentan hoy a la avalancha de propaganda pro-imperialista que se declara a favor del consumismo y estimula el desánimo para no seguir luchando por mantener los principios de nuestra sociedad socialista. Por Anabel Madiedo.
La propaganda que acusa al gobierno de Cuba de ejercer una gestión “ineficiente” y cataloga al socialismo cubano como un “fracaso”, es la que enmudece o mira hacia otro lado frente a la gran desigualdad que se vive en casi todo el planeta
”Que se sepa en Nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes”.