Yoani Sánchez ha revelado, hasta el momento, su exitosa campaña de “sobre” exposición mediática, en un intento de desvirtuar la gigantesca función libertadora histórica de la Revolución Cubana y, también, una fracasada operación de diplomacia de desintegración.
El diario intenta trastocar la historia, al asegurar que “…la baja demanda de pasajeros y la pésima dirección del país, causaron un fuerte impacto en los costos operacionales de Cubana de Aviación. El transporte aéreo del país estuvo completamente en quiebra. Cuba se quedó sin aviones y tuvo que vender su cielo, sus rutas transoceánicas y domésticas”.
Esta interrogante es para ser respondida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, la que al parecer no ve lo que realmente tiene que mirar para condenar a los verdaderos responsables de tantas injusticias en el continente latinoamericano.
La respuesta de la marina estadounidense fue la creación de un escudo defensivo para la protección de sus portaaviones llamado sistema “Aegis”, nombre del escudo que Atenea recibió de Zeus de acuerdo a la mitología griega. Su creación fue posible gracias al desarrollo de computadoras de alta velocidad que permitían la traducción instantánea de los datos, obtenidos por coberturas totales de sonar y radar, en disparos capaces de destruir los misiles enemigos. Los cruceros del tipo “Ticonderoga” fueron dotados con este sistema que, dicho sea de paso, es extraordinariamente caro, del orden de más de un billón de dólares por barco.
La Sección de Intereses de los Estados Unidos (SINA) en La Habana sigue fungiendo como cuartel general de la política de subversión del gobierno norteamericano contra Cuba.
Debe obviamente venir de arriba, pienso. Allí sólo hay luces, allí sólo la blancura del cielo raso. El objetivo lanza otro chiste. Los periodistas otra vez carcajadas. El objetivo sigue de pie, ofreciendo todo su físico para el disparo.
La formidable maquinaria de propaganda de la CIA, el dominio del ciber espacio controlado por las compañías a su servicio y la acción de cientos de mercenarios de la información, son proyectados contra Cuba, en especial, contra la juventud.
Los autores del documental francés “Revolución.com. EEUU. Conquistando al Este”, que analiza el fenómeno político fabricado de las Revoluciones de Colores en países de Europa del Este para derrocar a sus gobiernos, expresan la seguridad que las tecnologías de tales revoluciones se elaboran y financian por la Administraciónde EEUU. “En las décadas del 60 y el 70, de tal actividad de encargaba la CIA, pero más tarde se decidió que esa labor podía hacerse de modo abierto y transparente por unas fundaciones, como la de Soros, el Freedom House o el Instituto Republicano Internacional”, según despacho de la agencia Novosti.
No fueron molestados y posiblemente para evitar el aburrimiento y ocupar su tiempo libre debieron elaborar largos informes explicativos de los fracasos que compartieron con el centro principal de la Agencia en EE.UU, hasta que poco a poco fueron retirados de La Habana, acompañados de una aureola negra de derrota que hacia lo interno prevaleció entre los encargados de trabajar contra la Isla en los servicios especiales norteamericanos.
El Maestro de ceremonias hizo las presentaciones; todos los sentidos de Collera estaban en tensión buscando el punto vulnerable. La cuestión complicada radicaba en que momentos antes del desenlace, él no sabía cómo iba a dar el pretendido golpe; pensó incluso que se había dejado llevar por un entusiasmo pasajero que le comprometía, fue entonces que el presentador hizo referencia a un cubano de la Isla (para diferenciarlo de los de la emigración) que según dijo textualmente: “ese cubano va a decir ahora aquí, lo que no puede decir en Cuba”. Hubo aplausos como tentándole al temerario reto.