Abiertamente, Washington ataca a naciones de la región y otorga vigencia a la anacrónica Doctrina Monroe, política estadounidense de expansión y control imperialista sobre los países de nuestra América.
A ninguno de los líderes norteamericanos les pasó por la mente la idea de que la declaración de Monroe pudiera constituir un acto de altruismo o de particular amistad para con las repúblicas vecinas del sur, como sí lo creerían con fervor muchos gobiernos latinoamericanos durante años
Por más que Washington se empeña en trazar una línea de Alaska a la Tierra del Fuego y vender la fantasía del panamericanismo, el Río Bravo se encarga de separar dos proyectos históricos irreconciliables cada vez que se reúnen los países del continente.
“Dentro de pocos años contemplaremos con pesar la existencia opresora de este coloso”, escribió el Conde de Aranda en nota enviada a Carlos III. No se equivocaba. Para 1800, ya Alexander Hamilton preveía un imperio desde Canadá hasta la Patagonia.
Sin lugar a dudas, la agresión contra la democracia y la paz social que se ha desarrollado en los últimos meses en y contra la República Bolivariana de Venezuela, no tienen parangón en las tensas relaciones entre los pueblos de Nuestra América y la élite corporativa dominante estadounidense.
Estrechamente unidos, seremos capaces de enfrentar las adversidades más desafiantes. No podrán asfixiarnos, ni podrán detenernos.
Los operadores del presidente Donald Trump quieren acabar pronto con los gobiernos revolucionarios y progresistas de América Latina y el Caribe y hablan descaradamente de la vigencia de la Doctrina Monroe. Pero el paso de los meses ha puesto a pensar por lo menos a su jefe que la tarea no es tan fácil. Lo hizo expresar su frustración por el fracaso del plan relámpago del asesor de seguridad nacional John Bolton para derrocar al presidente Nicolás Maduro y lo ha conducido a aburrirse del tema para concentrarse en la irresponsable política contra Irán, la del propio Bolton, de Pompeo y del yernísimo Jared Kushner.
En la inauguración del encuentro Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, dijo que la reunión acontece en un momento de retorno del intervencionismo estadounidense con la imposición de la Doctrina Monroe, el neoliberalismo y el macartismo, por lo cual este mecanismo de integración es y será de resistencia frente a la oleada ultraderechista que se desata contra la región.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, destacó este viernes que las medidasque emprende el Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) contra el país, “no intimidarán al pueblo y gobierno cubano”, enfatizó.
Los funcionarios estadounidenses responsables del cambio de régimen en Venezuela tutelan cada paso y declaración de Juan Guaidó y su equipo, al mismo tiempo que ellos mismos movilizan toda la maquinaria conectada al establecimiento en lo mediático, político, diplomático, económico-financiero e incluso militar.