El secretario de Estado Mike Pompeo dijo el miércoles que el gobierno de Estados Unidos está preparado, de ser necesario, para intervenir militarmente en Venezuela.
En un contexto en el que la actual administración estadounidense ha declarado públicamente su propósito de destruir cualquier alternativa de desarrollo diferente al capitalismo salvaje, que intente gestarse en la región, no cabe otro camino para los trabajadores cubanos que impulsar la economía en beneficio de toda la sociedad y fortalecer la capacidad defensiva de la nación
A diferencia de Midas, rey de Frigia, personaje de la mitología griega que poseía la habilidad de convertir en oro todo lo que tocara, el prepotente, soberbio e impredecible presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene la de transformar en una llama incandescente los asuntos de Estado en los que pone sus manos.
Estados Unidos y sus aliados han decidido demoler al Estado Venezolano violando su Constitución en medio de una campaña basada en amenazas de intervención militar y una intensificación del bloqueo económico estadounidense desde el 23 de enero de este año.
Los viejos y cansados veteranos fracasaron cuando eran jóvenes, y organizados por la CIA y con el apoyo de las fuerzas armadas yanquis fueron a Cuba a recuperar “sus” latifundios, “sus” fábricas y “sus” mansiones. Ahora Bolton les promete que, finalmente, la quimera será realidad. Por Ricardo Alarcón de Quesada
Cuando el 23 de mayo de 2008 los mandatarios de 12 países sudamericanos dieron el plausible paso integracionista de crear la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), un aire limpio de impurezas y traiciones, parecía –al fin– cumplir con los anhelos de Bolívar, San Martín y Martí, entre muchos otros, y avanzar hacia lo imprescindible: la unión.
El actual gobierno de los Estados Unidos es reconocido, en su propio país e internacionalmente, por la inescrupulosa tendencia a utilizar la mentira como recurso doméstico y de política exterior. Es un hábito que concuerda con viejas prácticas del imperialismo.
Las agresiones de Estados Unidos contra Cuba han recorrido un largo camino a lo largo de éstos 60 años, en el cual han acudido a todas las alternativas posibles para derrocar al gobierno cubano, es decir a la Revolución de Fidel Castro. Invasiones armadas, bloqueos multilaterales, codificados en el Congreso norteamericano por las leyes Torricelli, Helms-Burton, sabotajes, agresiones de todo tipo, guerra psicológica, en fin todo lo imaginable de su vasto arsenal científico, militar y tecnológico, con resultados fallidos.
La administración del presidente Donald Trump apuesta por un escenario con el que los cubanos han lidiado por décadas, el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero, y la subversión como arma desestabilizadora.
Desde que Donald Trump llegó al poder, la actual administración estadounidense se parece cada vez más a uno de esos circos baratos en los que su principal atracción es su colección de horrorosos engendros humanos. Sin embargo, en lo que respecta a la Casa Blanca hay que reconocer que su tropa de “perversos bufones” se está, como se dice, “robando el show” en los últimos tiempos. Por Miguel Angel García Alzugaray