Este martes, la Policía Metropolitana de Cúcuta, reportó tener informaciones sobre un presunto enfrentamiento violento entre las bandas paramilitares de Los Ubareños y Los Rastrojos en la localidad de Boca de Grita en el estado Táchira, zona fronteriza con el territorio colombiano.
Sin lugar a dudas, la agresión contra la democracia y la paz social que se ha desarrollado en los últimos meses en y contra la República Bolivariana de Venezuela, no tienen parangón en las tensas relaciones entre los pueblos de Nuestra América y la élite corporativa dominante estadounidense.
El plan parecía limpio y rápido de ejecutarse en el papel, sobre todo con el avance del bloqueo vía sanciones de la Casa Blanca, una suerte de preámbulo turbulento en el sector económico-social de Venezuela que daba pie a un nuevo escenario de desestabilización para provocar, al fin, un cambio de régimen.
Sacar adelante al país con lo que tenemos es la tarea de primer orden, acompañando al desarrollo de nuestras fuerzas productivas locales con la necesaria inversión extranjera (en recursos y know how). Pero, ciertamente, el país que se quedó solo en la década del 90 luego del estrepitoso derrumbe del campo socialista no es más que un recuerdo de resistencia estoica y digna. Hoy, el país es otro, mucho mejor insertado en el panorama internacional y menos dependiente (y susceptible) de las veleidosas dinámicas de este caótico mundo.
Los trabajadores por cuenta propia son parte del pueblo cubano, de su día a día. Están en todos los barrios, en las cuadras, en nuestras viviendas y junto a nuestros centros de trabajo, en las calles, parques, centros de servicio e instituciones, en agrupaciones sociales; son parte de nuestros sindicatos, de nuestras organizaciones de masas y nada relacionado al modelo económico, político y social del pueblo cubano les es ajeno
Discurso en la clausura del Congreso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), Palacio de Convenciones, 14 de junio de 2019.
Miguel Díaz-Canel, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, ponderó la labor de los profesionales cubanos de las ciencias económicas, cuyo talento y aporte necesita el país, que “no renuncia ni renunciará jamás a su aspiración de ser próspero y sostenible”.
El ascenso al gobierno de Iván Duque implicó un retorno del uribismo y de las corrientes políticas de la guerra al poder en Colombia.
Una de las primeras acciones del nuevo gobierno fue socavar los Acuerdos de Paz y la parcial estabilización del conflicto armado, marcando una fuerte agenda de impunidad con respecto al asesinato de líderes y lideresas sociales por parte del paramilitarismo.
Hay que estar sencillamente desesperado para insistir, tras el fracaso en Venezuela, en la creación de líderes para subvertir gobiernos. Pero el doctorado de la aberración en la Casa Blanca llega con la pretensión de fabricar Guaidós, nada menos que en Cuba
Si algo tiene abundante Cuba es su historia, cargada de batallas heroicas para alcanzar su independencia del yugo colonial español, la abolición de la esclavitud y lograr la verdadera libertad para poder andar soberana con la frente bien alta, sin el amo del Norte que fabricó el pretexto del hundimiento del acorazado Maine en la rada habanera, para intervenir militarmente en la Isla y arrebatarle el triunfo a los que desde 1868 combatían por su libertad.