No hay que recibir clases en ninguna universidad norteamericana para darse cuenta que ambas estrategias son la versión de la “glasnot” dirigida contra Cuba en tiempos de la web 2.0.
Desde su elección en 2015 como Secretario General de la desprestigiada OEA, Luis Almagro se ha esforzado por elevar la condición de lacayo del imperialismo yanqui a niveles insuperables, prestándose a cuanta maniobra sucia le han encomendado sus amos de Washington contra los gobiernos progresistas de la región, especialmente Nicaragua, Bolivia y Venezuela.
El viceministro de Relaciones Exteriores Abelardo Moreno denunció hoy los intentos de Estados Unidos de utilizar el Consejo de Seguridad de la ONU para atacar a Nicaragua y ratificó el rechazo de Cuba a ese tipo de postura.
El Comando Sur norteamericano, en marzo del 2018, hizo pública una información sobre su estrategia para nuestra región en los próximos diez años, los principales «peligros» o «amenazas» identificadas y el modo de enfrentarlas.
El Gobierno Revolucionario emitió una declaración que condena enérgicamente el atentado contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, ocurrido el sábado 4 de agosto durante un desfile militar en Caracas.
Este acto de terrorismo, que pretende desconocer la voluntad del pueblo venezolano, constituye un nuevo intento desesperado por conseguir, por la vía del magnicidio, lo que no han podido obtener en múltiples elecciones, ni tampoco a través del golpe de estado del 2002 contra el entonces Presidente Hugo Chávez, el golpe petrolero del 2003 y la guerra no convencional desplegada mediante campañas mediáticas, sabotajes, y actos violentos y crueles.
Los detractores del Foro no le perdonan la promoción de los diálogos de paz, procesos que no valoran como el cese del derramamiento de sangre, del sufrimiento y la muerte, o como el único camino hacia la consolidación de la región en una Zona de Paz, sino como fuente de “enormes victorias políticas” a sus adversarios que no pueden admitir. Por Francisco Arias Fernández
Es fácil comprender por qué Pence va ya por su tercera gira conspirativa, además de las que han hecho otros funcionarios, como el ex secretario de Estado Rex Tillerson, quien confesó la devoción de la administración de Trump por la expansionista Doctrina Monroe. Debe subrayarse también la febril actividad golpista e intervencionista contra Venezuela de los legisladores cubanoestadunidenses, muy especialmente Marco Rubio, especie de escudero antilatinoamericano de Trump.
Ahora, cien años después de aquellos episodios, vemos cómo Washington pone a prueba lealtades y sometimientos a los gobiernos de la región en el teatro panamericanista de la Organización de Estados Americanos.
El territorio de la “estación naval” fue fortificándose y acondicionándose poco a poco hasta que, en la primavera de 1941, la Base quedó establecida como estación naval de operaciones bajo la estructura siguiente: estación naval, estación naval aérea y base del cuerpo de marines y de almacenes. La Base se continuó expandiendo y en 1952, el Secretario de Marina de Estados Unidos decidió cambiarle el nombre de “U.S. Naval Operating Base” por el de “U.S. Naval Base”, y ya entonces tenía una estructura que incluía el Centro de Entrenamiento. Por Miguel Angel García Alzugaray