Pence acusó a Cuba, Venezuela y Nicaragua de vivir bajo una “oscura nube de tiranía”. Al parecer no le bastaron las declaraciones injerencistas en la Cumbre de las Américas y volvió a arremeter, esta vez ante la desprestigiada OEA. Pero conozcamos más sobre quién es Pence y qué acciones ha llevado a cabo en contra de los derechos civiles de los propios estadounidenses. Por Miguel Angel García Alzugaray
“Amamos a Cuba. Vamos a ocuparnos de Cuba”, dijo Trump cuando le preguntaron el pasado 19 de abril sobre los acontecimientos en La Habana al descender del avión presidencial en Cayo Hueso, donde Trump visitó unas instalaciones del Comando Sur. Un amor que se convierte en ansias de poder y control, Un amor no solo de Trump, sino de quienes han pasado por la Casa Blanca luego de 1959. Por Miguel Angel García Alzugaray
«Habla suavemente y lleva un gran garrote, así llegarás lejos». Esa es la definición de la política del Gran Garrote implantada por el presidente Theodore Roosevelt a principios del siglo pasado. Lo que se llegó a conocer como el Corolario Roosevelt, estableció que «si un país europeo amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el Gobierno estadounidense estaba obligado a intervenir en los asuntos de ese país para “reordenarlo”».
Si la derecha regional en América Latina y sus aliados se habían acostumbrado a los golpes blandos contra mandatarios y políticos progresistas, su estrategia desestabilizadora pretende acabar también con los mecanismos de integración.
La denuncia de las injerencias y marañas de la OEA y Estados Unidos alcanzaron el máximo nivel durante las jornadas oficiales. Más de 28 000 usuarios de Twitter compartieron mensajes sobre el evento, muchos en solidaridad con Cuba. Sin embargo, a pesar de los muchos datos que circularon, hay personas que pudieron no entender lo sucedido durante los últimos siete días. Por eso, Granma invita a repasar la respuesta a estas 15 preguntas frecuentes sobre lo que sucedió con Cuba en Perú.
Por momentos parecía que había dos Américas, dos realidades distintas. Una en defensa de la independencia y la integración genuinamente latinoamericana y caribeña, y otra hegemónica a favor del neoliberalismo y el uso de la fuerza. De ahí que la finalizada Cumbre dejó algunas aristas para reflexionar y mantener el «plan contra plan» en un escenario que se torna complejo para la región.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, intervino en horas de la tarde de este sábado en la Plenaria oficial de la #CumbreDeLasAméricas.
Aunque América Latina y el Caribe ya no es la misma región del siglo XIX, la sombra del panamericanismo se niega a desaparecer del escenario político regional
Esas irregularidades no son las alarmas que ponen en peligro la afamada “seguridad nacional” de EE.UU. El peligro real a los intereses hegemónicos de EE. UU es visto en el brote de gobiernos y líderes de izquierda o progresistas que desean aplicar políticas para refuerzar los derechos humanos, soberanías nacionales, unidad regional y economías alternativas que generen conquistas de beneficio para las mayorías sociales. Por Gustavo de la Torre Morales
En tiempos del regreso de recetas neoliberales, de cruzadas contra líderes progresistas y de Donald Trump en la Casa Blanca, la VIII Cumbre de las Américas, en Lima, parece ofrecer muy poco a quienes aspiran a una Latinoamérica unida y menos desigual.